Jornada Mundial del Turismo: El patrimonio de la Iglesia, una puerta para descubrir el alma de Aragón

David López
19 de septiembre de 2026

La Jornada Mundial del Turismo invita este año a «repensar el turismo con la IA». En Aragón, donde templos, catedrales, monasterios y caminos de peregrinación constituyen una parte esencial de su patrimonio y de su atractivo turístico, la Iglesia recuerda que ninguna tecnología puede sustituir el encuentro personal, la belleza y la experiencia de lo sagrado.

Las visitas al Pilar superan actualmente los cuatro millones de personas al año.

La Iglesia en España celebra este domingo, 20 de septiembre, la Jornada Mundial del Turismo, que este año propone como lema «Repensar el turismo con la IA». La celebración se adelanta en nuestro país al tercer domingo de septiembre —la Jornada Mundial tiene lugar el día 27— y quiere abrir una reflexión sobre las oportunidades y los riesgos que plantea la inteligencia artificial en una actividad que mueve cada año a millones de personas.

El mensaje del Dicasterio para la Evangelización reconoce las posibilidades que ofrecen las nuevas tecnologías para mejorar la accesibilidad, favorecer la sostenibilidad o gestionar mejor los flujos turísticos. Pero introduce al mismo tiempo una advertencia de fondo: el viaje no puede reducirse a una acumulación de datos, imágenes o experiencias diseñadas por un algoritmo. El turismo sigue siendo, ante todo, una ocasión para el encuentro, el conocimiento de otras comunidades, la admiración ante la belleza y la apertura a la trascendencia. «Ninguna tecnología puede sustituir la riqueza del encuentro personal», recuerda el mensaje de la Jornada.

El mudéjar aragonés está declarado como Patrimonio Mundial de la Humanidad. Foto: Techumbre de la Catedral de Teruel. Archivo fotográfico del Gobierno de Aragón

Aragón, un patrimonio con alma

Esta reflexión adquiere una especial relevancia en Aragón. Basta recorrer la Comunidad para comprobar hasta qué punto su historia, su paisaje urbano y rural y buena parte de sus grandes atractivos culturales están ligados al patrimonio religioso. Las catedrales del Pilar y La Seo en Zaragoza; Jaca, Huesca, Barbastro, Tarazona, Teruel o Albarracín; monasterios como San Juan de la Peña; colegiatas, santuarios, pequeñas iglesias románicas, torres mudéjares, ermitas, retablos, archivos, museos diocesanos o antiguos caminos de peregrinación conforman una red patrimonial extendida por todo el territorio. Turismo de Aragón presenta precisamente catedrales, colegiatas, santuarios y monasterios entre los principales recursos culturales de la Comunidad.

No se trata únicamente de una percepción de la propia Iglesia. En 2025, el Gobierno autonómico concedió a la Iglesia Diocesana de Aragón la Medalla al Mérito Turístico. El decreto destacó expresamente su «papel fundamental» en la conservación y promoción del patrimonio religioso como recurso turístico y señaló la contribución de los museos diocesanos de Huesca, Teruel y Albarracín, Jaca, Barbastro-Monzón y Alma Mater de Zaragoza. El reconocimiento se concedió por su labor de «dinamización económica, social y turística en Aragón».

Esa colaboración entre la Iglesia y las administraciones ha dado lugar en los últimos años a iniciativas como «Aragón con Alma», impulsada por el Gobierno autonómico con participación de las diócesis aragonesas para reforzar el turismo espiritual y religioso. El proyecto pone en valor dos milenios de historia religiosa a través de templos, cartujas, monasterios, caminos, fiestas y tradiciones. El Ejecutivo aragonés lo considera también un instrumento para potenciar el patrimonio histórico y cultural como atractivo turístico y elemento de desarrollo económico.

A ello se suman experiencias como las visitas nocturnas a templos, proyectos como «Hydria» en la catedral de Tarazona o itinerarios de peregrinación como «Via Basilicarum». Son ejemplos de cómo innovación, tecnología y nuevas formas de interpretar el patrimonio pueden ayudar a hacerlo accesible a nuevos públicos sin despojarlo de aquello que explica su existencia. El propio decreto que concedió la Medalla al Mérito Turístico a la Iglesia aragonesa destacó estas iniciativas y su capacidad para atraer visitantes y favorecer el desarrollo local.

La experiencia inmersiva de Hydria, en la catedral de Tarazona, es uno de los atractivos turísticos de la comarca.

Mucho más que monumentos

Porque una catedral no nació para ser únicamente un monumento, ni una ermita puede entenderse del todo prescindiendo de la comunidad que durante siglos ha acudido a ella. Detrás de una torre, una tabla gótica, una talla románica o un retablo barroco hay generaciones de hombres y mujeres, celebraciones, devociones y una determinada forma de comprender la vida.

Ahí reside también una de las singularidades del patrimonio eclesiástico: buena parte de él continúa vivo. Muchos de los espacios que cada año visitan miles de turistas siguen siendo lugares de culto, oración y encuentro comunitario. El reto consiste, por tanto, en conservarlos y hacerlos accesibles, explicarlos con rigor y aprovechar las posibilidades que ofrece la tecnología sin convertirlos en simples escenarios desprovistos de su significado.

La Jornada Mundial del Turismo recuerda este año que la inteligencia artificial puede ayudar a conocer mejor un destino. Pero difícilmente podrá sustituir la experiencia de entrar en una iglesia románica del Pirineo, levantar la mirada hacia la techumbre mudéjar de la catedral de Teruel, contemplar La Seo de Zaragoza o guardar silencio bajo la roca de San Juan de la Peña. El patrimonio religioso aragonés es historia y arte, pero también identidad, memoria y vida. Y constituye, además, uno de los grandes recursos con los que Aragón sigue mostrando al visitante su rostro más profundo.

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