Haz que tu huella sea eterna. Carta del obispo de Tarazona para el domingo, 20 de septiembre

Vicente Rebollo Mozos
18 de septiembre de 2026

Siempre me han llamado la atención y generan en mí admiración, las personas que han dejado huella en la historia, aunque haya pasado muchos años de su muerte, incluso siglos. Su nombre se recuerda porque han contribuido al progreso y bienestar, al futuro de la humanidad.

El título de esta carta de hoy va en esa línea, dejar huella, aunque sea desde el anonimato, a través de algo sencillo pero muy útil, hacer que con el dinero u otros recursos que hemos conseguido en esta vida se siga ayudando a otras personas. ¿Cómo? Poniendo en tu testamento como herederos o legatarios de una parte de tus bienes a la Iglesia, tu diócesis o tu parroquia.

Para concienciarnos y motivarnos a esta acción generosa, que hace que dejemos huella más allá del tiempo en el que transcurra nuestra vida, desde la Conferencia Episcopal se ha comenzado una campaña de divulgación de esta acción que todos podemos hacer. Se titula “El Legado Solidario” porque es algo desinteresado, pensando solo en los demás, aunque no sean de los nuestros, con lo que ya no vamos a necesitar. Es eterno porque los efectos van a durar siempre, más allá de lo que podamos imaginar.

Pedir esta ayuda tiene sentido porque la Iglesia para llevar a cabo la misión que Jesús le encomendó necesita bienes materiales. Estos recursos actualmente los recibe principalmente de la aportación de los fieles, por varios caminos, el más conocido son las coletas que realiza en las celebraciones litúrgicas. También recibe recursos por donativos puntuales, a través de cuotas periódicas, de herencias y de aquellas personas que al realizar la declaración de la renta marcan la casilla 105 de ayuda a la Iglesia católica.

Cuando la Iglesia recibe una herencia o un legado lo destina a hacer obras de especial importancia o para cubrir gastos extraordinarios que no podía afrontar. Estas obras son necesarias y estos gastos se siguen realizando, por eso necesitamos tu legado o tu testamento.

El lema para esta campaña es “Tu testamento puede ser un acto de fe”, es, en principio una llamada a los creyentes, pero es una acción que puede realizar cualquier persona que crea en la labor social y espiritual que realiza la Iglesia y, desea confiar la administración de los bienes, que deja al salir de este mundo, a su parroquia o a su diócesis. Los recursos que se generen van a contribuir a que la tarea de la Iglesia siga realizándose.

Cuando hablamos de la muerte cuesta ver la relación entre mis bienes y la ayuda a la Iglesia, pero es una manera sencilla de ver que quiero a la Iglesia y a las personas que se van a beneficiar. Es verdad, que estamos más acostumbrados a realizar limosnas cuando nos plantean una necesidad concreta por urgencia o por una catástrofe, incluso por el valor penitencial que tienen, “la limosna perdona los pecados” (Eclo 3, 30), hasta el mismo Jesús nos indica cómo hacer limosna, “que no sepa tu mano izquierda lo que hace tu derecha” (Mt 6, 3-4) por eso el legado solidario es la ocasión de dar una limosna continua, más allá de nuestra vida.

Pensando en la iglesia, en la diócesis, en tu parroquia, haz el testamento solidario.

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