El próximo domingo 5 de julio la Iglesia celebra la Jornada de Responsabilidad en el Tráfico, una iniciativa promovida por el departamento de Pastoral de la Carretera, integrado en la Comisión Episcopal para las Migraciones y Movilidad Humana. Este año la jornada lleva por lema «Sed prudentes y sencillos» (Mt 10,16) y coincide con las fechas de mayor movimiento en las carreteras españolas debido al inicio de las vacaciones de verano.

La celebración tiene lugar también en torno a la festividad de san Cristóbal, patrono de los conductores y transportistas, que la Iglesia conmemora el 10 de julio.
En su mensaje para esta jornada, los obispos recuerdan que conducir no es únicamente una cuestión técnica, sino también una responsabilidad moral que implica el cuidado de la propia vida y la de los demás. Por ello, animan a vivir cada desplazamiento con «discernimiento, conciencia y respeto por la vida», entendiendo la seguridad vial como «un acto de amor al prójimo».
El mensaje subraya la importancia de la prudencia al volante, una virtud que ayuda a prevenir accidentes y a tomar decisiones acertadas en situaciones de riesgo. Al mismo tiempo, invita a practicar la sencillez y la humildad en la conducción, manifestadas en actitudes como la paciencia, la cortesía y el respeto hacia los demás usuarios de la vía.
Los obispos agradecen especialmente el trabajo que realizan miles de profesionales vinculados al transporte y a los servicios de carretera, como transportistas, conductores, trabajadores de gasolineras o talleres, cuya labor resulta esencial para la vida cotidiana de la sociedad.
Como oración para quienes emprenden un viaje, proponen las palabras del Salmo 121: «Levanto mis ojos a los montes: ¿de dónde me vendrá el auxilio? El auxilio me viene del Señor, que hizo el cielo y la tierra», recordando que cada trayecto puede convertirse en una oportunidad para vivir la fe y el compromiso con el cuidado de los demás.
Con motivo de esta jornada, el departamento de Pastoral de la Carretera ha elaborado diversos materiales pastorales y litúrgicos para ayudar a su celebración en parroquias y comunidades cristianas.