Conocido popularmente como San Juan Lorenzo nació en Cetina, pueblo de nuestra diócesis, en el año 1340. Fue educado como paje en el palacio del señor de Cetina. Pronto, siente un desengaño por el mundo y se retira en la ermita de san Ginés, cercana a Cartagena, donde vivirá una vida de eremita, dedicado a la oración, el ayuno y la penitencia.

Más tarde decide entrar en los franciscanos y lo hace en el convento de Monzón. Cursa estudios de teología en Barcelona y es ordenado sacerdote. En Barcelona entabla relación con judíos y musulmanes y siente el impulso de ir a evangelizar a Andalucía que está bajo el dominio musulmán; para ello se ofrece para poder predicar en Granada. Durante unos años vive en distintos conventos muy austeros sobre todo en S. Francisco del Monte cerca de Córdoba.

Finalmente, obtiene el permiso de sus superiores para predicar en Granada, le acompaña en esta misión el beato Pedro de Dueñas. Al llegar a su destino comienzan a predicar el 28 de enero de 1397. La vida de los cristianos en la ciudad estaba permitida pero de forma privada, no se consentía ninguna manifestación externa, mucho menos la predicación pública.

Desacatando estas ordenes comenzaron su predicación y fueron detenidos y condenados a trabajos en el campo. El rey nazarí, Mohamed VII, los hace llevar a su presencia y el beato Juan con humildad le dice: “Somos religiosos, ministros de Jesucristo; compadecidos de vosotros, venimos a predicaros su ley, para que logréis la salvación”.  El rey pensó que matando a Juan el hermano Pedro desistiría y renunciaría a su fe, pero aunque le había ofrecido una situación desahogada en su corte, contestó: “Admito por más conveniente a mi alma, padecer la muerte que tú dices, que aceptar las ofertas que me ofreces”

El 19 de mayo de 1397, ambos sufrieron su glorioso martirio.

Se puede leer una biografía de los beatos del P. Benjamín Agulló en: https://www.franciscanos.org/selfran32/juancetina.html

Ignacio Tomás Cánovas.
Delegado de Liturgia