El próximo 26 de noviembre a las 19.30 h. la catedral del Salvador (la Seo) de Zaragoza acoge un evento ecuménico de gran relevancia para conmemorar el 1.700 aniversario del concilio de Nicea, el primero que reunió a toda la Iglesia cristiana para tratar de clarificar asuntos cruciales de la doctrina. Este evento contará con la presencia del metropolita para España y Portugal de la Iglesia Ortodoxa de Constantinopla, Besarión Komzias. Reproducimos a continuación un extracto de la entrevista realizada en «El Espejo» de COPE al delegado de Relaciones Interconfesionales y Diálogo Interreligioso, Gregorio Hierro, con motivo de este acto.

Gregorio, ¿qué mensaje se busca transmitir con este acto ecuménico?
Gregorio Hierro: Celebramos ese 1.700 Aniversario del Concilio de Nicea. El Concilio de Nicea es el primer Concilio Ecuménico de la Cristiandad que alcanza y afecta a todo el conjunto del mundo cristiano. Y en ese Concilio se van a tratar distintos asuntos que afectaban a la Iglesia, que les preocupaban, y además tratar de clarificar la doctrina que se tenía que predicar. Es el primer Concilio Ecuménico, la primera vez que se reúne toda la Iglesia para tratar asuntos de importancia y que afectaban a todos.
¿Qué enseñanzas o decisiones de aquel primer Concilio Ecuménico de Nicea son cruciales para entender hoy la fe que nos une a las iglesias cristianas?
G.H.: Bueno, por dejar una sola frase: Nicea es el Concilio de la Divinidad de Cristo. Se van a tratar más asuntos, pero realmente el punto central y que les preocupaba frente a otras ideas o interpretaciones era dejar bien claro que Cristo es la segunda persona de la Santísima Trinidad y es el Concilio de la Divinidad de Cristo. En Nicea, se inicia la primera redacción de lo que es hoy el Credo, el símbolo de la fe. Esta redacción llevará años. Lo que hoy conocemos como Credo Niceno-Constantinopolitano, comienza en el 325 en Nicea y termina realmente en el 381, es un largo proceso. Pero en Nicea tenemos la primera redacción.
Al día siguiente de este acto, el 27 de noviembre, el papá León XIV iniciará su viaje apostólico a Turquía, peregrinando a la antigua Nicea a Iznik. ¿qué significado tiene este gesto de la sede de Roma para el diálogo con el Patriarcado Ecuménico de Constantinopla?
G.H.: Es algo más que un gesto, porque no hay que olvidar que desde el año 1053 hasta 1965, la Iglesia Ortodoxa y la Iglesia Católica Romana estuvieron mutuamente excomulgadas. El abrazo de Pablo VI y Atenágoras, a partir de ahí se inicia un proceso en el cual todos los Sumos Pontífices de Roma, y todos los Patriarcas de Constantinopla se han ido viendo en sucesivas ocasiones. Es decir, hay un deseo de unidad y un deseo de visibilizar esa unidad y esos dos pulmones de Oriente y Occidente, a los que aludía san Juan Pablo II.
¿Qué supone para la Archidiócesis y para el diálogo local, esta visita de alto nivel del Patriarcado Ecuménico?
G.H.: Queremos mostrar de una manera gráfica que el obispo de Zaragoza y el obispo Ortodoxo para España y Portugal, están haciendo lo mismo que van a hacer en pocos días el Obispo de Roma con el Patriarca de Constantinopla. También queremos visualizar la diversidad que ya existe en Zaragoza. En Zaragoza hay ahora mismo fieles que pertenecen a distintas iglesias ortodoxas: la comunidad rumana, la rusa y ucraniana, pero también tenemos búlgaros, georgianos y también tenemos de esas nacionalidades algunos que pertenecen a nuestras Iglesias católicas de rito oriental. Tratamos de mostrar una realidad, lo que llamamos ecumenismo de vecindad.