Si echamos la vista atrás, observaremos que hemos sido partícipes de una diócesis viva cargada de eventos para recordar y que nos hacen mirar siempre hacia delante, con esperanza e ilusión.

Comenzamos el año con un renovado aspecto del busto relicario de san Valero de la Seo, que volvió a lucir en su hornacina del retablo mayor, tras una minuciosa restauración.

Además, por fin gracias a la vuelta a la normalidad, las cofradías aragonesas se prepararon para salir a procesionar en la Semana Santa. Desde los más pequeños hasta los mayores de 70 años reanudaron los ensayos de tambores con cierta incertidumbre, pero con la ilusión puesta en volver a anunciar la fe por las calles.

Esa vuelta a la normalidad también trajo consigo una nueva edición de los ejercicios espirituales familiares organizados por la delegación de Familia y Vida de Zaragoza que tuvieron lugar en el Seminario de Tarazona el 2 y 3 de abril. Este año estuvieron dirigidos por Jacques Philipe, sacerdote francés y miembro de la Comunidad de las Bienaventuranzas. 

En marzo la diócesis dio el pistoletazo de salida al marketing religioso para impulsar la evangelización en la diócesis a través del instructor y experto en marketing religioso, Carlos Luna, que impartió dos interesantísimas conferencias y un curso intensivo de formación en el que aportó herramientas para construir nuevos caminos.

En mayo asistimos a la conclusión de la fase diocesana del Sínodo en la que la diócesis de Zaragoza fue un referente en participación, con más de 400 grupos y 5.000 personas involucradas en el proceso.

Ha sido también un curso de abundantes y relevantes nombramientos diocesanos, entre los que destacan los cuatro nuevos canónigos de la Santa Iglesia Metropolitana. Y no olvidemos que en agosto tuvo lugar la Peregrinación Europea de jóvenes que contó con la presencia de 600 jóvenes de Aragón y La Rioja. Este evento supuso un empujón importante para la pastoral juvenil de Zaragoza.

Estos y otros muchos eventos han protagonizado este año 2022 en la diócesis de Zaragoza y por ellos damos gracias a Dios.