Este viernes 10 de julio concluye una nueva edición del campamento urbano “Tras sus huellas”, en el que una treintena de jóvenes de la diócesis de Huesca han combinado trabajos arqueológicos, convivencia, ocio, reflexión y oración, con el objetivo de descubrir y cuidar el patrimonio local y fomentar la reflexión cristiana. Este año han regresado al entorno de la catedral después de que en 2025 desarrollasen su actividad en la iglesia de San Pedro el Viejo, dirigidos una vez más por la arqueóloga Julia Justes.
Durante toda la semana, los participantes han retomado las excavaciones iniciadas en campañas anteriores, contribuyendo con su trabajo al conocimiento histórico del conjunto catedralicio. Según explica Julia Justes, el grupo ha continuado los trabajos que quedaron pendientes antes del traslado temporal a san Pedro el Viejo y ha abierto una nueva línea de investigación en la conocida como Sala de la Limosna, una dependencia vinculada a la vida cotidiana de los antiguos canónigos.
La arqueóloga destaca que esta zona reviste un especial interés porque, aunque en la década de 1990 se realizó una pequeña cata, apenas existía información sobre su evolución arqueológica. «Nos interesa conocer cómo fue el funcionamiento de esta sala y completar la evolución de todas las dependencias de los canónigos», señala.
Justes subraya que la investigación avanza paso a paso. El verdadero alcance del trabajo, explica, se aprecia una vez concluyen las excavaciones y comienza el estudio de los materiales recuperados y la elaboración de los informes científicos. Es entonces cuando aparecen nuevas relaciones entre los estratos y las estructuras halladas, permitiendo datarlas con mayor precisión y reconstruir la historia del lugar.
Aunque reconoce que todavía queda mucho por descubrir, considera que cada edición del campamento supone un avance firme. «Es una investigación abierta. Cuando crees que ya conoces una zona, aparece un elemento nuevo que obliga a replantear lo que sabías. Eso forma parte de la arqueología y hace que el trabajo continúe año tras año», afirma.
Aprender excavando… y conviviendo
Uno de los aspectos más valiosos del campamento es la implicación de los jóvenes. Muchos de ellos repiten la experiencia desde hace varios veranos y conocen ya las técnicas básicas de excavación. «Son unos trabajadores estupendos. Algunos llevan cinco o seis años participando y ya son auténticos profesionales del paletín», comenta Justes con una sonrisa.
En esta edición han participado cerca de una treintena de jóvenes. Entre ellos se encuentra Carlos, de 16 años, uno de los veteranos del grupo, que acumula ya ocho campamentos. Explica que vuelve cada verano por dos motivos: «Tengo curiosidad por encontrar cosas, pero también por la convivencia con las demás personas».
Para él, la experiencia va mucho más allá del trabajo arqueológico. La semana compartida fortalece la amistad entre los participantes y ofrece una oportunidad para crecer juntos. «Lo más importante es aprender a convivir con las demás personas», resume.
Ese espíritu de convivencia, unido a la oración, la reflexión y el servicio al patrimonio de la diócesis, convierte una vez más a “Tras sus huellas” en una propuesta educativa y evangelizadora que acerca a los jóvenes a la historia de la Iglesia de Huesca mientras les ayuda a descubrir el valor del trabajo en equipo, el cuidado del legado común y el compromiso con su comunidad.


