El calendario del Museo Diocesano de Barbastro-Monzón y Gráficas Barbastro nos ayuda a profundizar en la honda devoción mariana de nuestra diócesis. La selección de una advocación por mes de este año 2024 se abre, en enero, con Nuestra Señora de Guayente.

Cuenta la tradición que en el año 1070 el señor de la Baronía de Castamer, Hernando Azcón, viniendo de Benasque a su palacio de Iliri, o Liri, al pasar por delante de Peñas Trencadas, donde hoy está el Santuario de Nuestra Señora de Guayente, a eso de las nueve de la noche, oyó el canto de la Salve, al mismo tiempo que veía cercado el paraje de un gran resplandor. Trepó por las ásperas peñas y en una cueva halló una imagen de Nuestra Señora, a quien luego fabricó una pequeña ermita y que enriqueció con alguna hacienda para sustento del que cuidase de su culto.

Desde entonces los Azcones consideraron como empresa a ellos encomendada el cuidar del culto de Nuestra Señora , en aquel paraje y fue otro Azcón, don Pedro, quien en el año 1291 construyó otra más iglesia mejor. Se dice que se levantó en solo tres meses y por dos mancebos de famoso talle, que él mismo creyó después que habían sido ministros enviados por el Señor.

El actual edificio pertenece al s. XVI, en que se levantó de nuevo una mejor Iglesia, costeada por las dádivas de los muchos devotos, que en todo el valle tiene, y por los mismos bienes del Santuario, ya en aquella época muy copiosos. Tenía a su cuidado varios sacerdotes, denominados capellanes, dependientes en lo espiritual del párroco de Sahún.

Entre los objetos que se le han ofrecido a la Virgen de Guayente en señal de gratitud, llama la atención un trapo viejo, que se halla pendiente, y que la tradición asegura ser la bandera turca que ofreció a María Santísima don Francisco Azcón. En la célebre batalla de Lepanto, este Caballero de la Orden de Malta consiguió apresar a una galera turca, después de invocado el auxilio de Nuestra Señora de Guayente. Actualmente el Santuario está al cuidado de los PP. Jesuitas, que tienen allí establecida una casa de verano.

Historia reciente

Bajo el pontificado del Obispo Pedro Cantero, en la década de 1950-1960, el Obispado de Barbastro recuperó la propiedad y uso del Santuario y edificio adjunto, en el que, una vez rehabilitado, el Obispo Segundo García de Sierra instaló el Seminario de Verano. En el año 1981, el Obispo Ambrosio Echebarría cedió el uso de las instalaciones que fueron Seminario de Verano a la “Asociación Guayente” para utilizarlas como Escuela Profesional para los estudiantes del Valle de Benasque, regentada por los Hermanos de la Doctrina Cristiana. En el año 2013, dejó de residir allí la comunidad de dicha Congregación y la dirección de la Escuela Profesional pasó a la “Asociación Guayente”, que actualmente la sigue rigiendo como Escuela de Hostelería. La responsabilidad y culto del Santuario está encomendada al Párroco de Benasque