El obispo de Huesca, monseñor Pedro Aguado Cuesta, ha decretado este 1 de junio la constitución del nuevo Consejo Presbiteral de la Diócesis de Huesca para un periodo de cinco años, de acuerdo con lo dispuesto en el Código de Derecho Canónico y los estatutos propios de este órgano de representación sacerdotal.
Como miembros natos formarán parte del Consejo Presbiteral el vicario general y rector del Seminario, D. José Alegre Lanuza; el vicario de Caridad, Evangelización y Formación, D. Fernando Altemir Pardo; el vicario judicial, D. Roberto Malo Cano; el delegado del Clero, D. Fernando Jordán Gracia; y el deán-presidente del Cabildo Catedral, D. José Ignacio Martínez Madrona.
Por su parte, los miembros elegidos son D. Fredy Peña Torre, en representación del Arciprestazgo de Almudévar-Ayerbe; d. Kevin Urbina Rodríguez, por el Arciprestazgo de la Hoya de Huesca; D. José Ignacio Piñar Mañas, por el Arciprestazgo de Somontano-Sobrarbe; D. Roger Martínez López, por el Arciprestazgo de Monegros; y D. Juan José Rodríguez Sánchez, SDB, en representación de los religiosos con encomienda pastoral.
El Consejo Presbiteral es el organismo que, en representación del presbiterio diocesano, ayuda al obispo en el gobierno pastoral de la diócesis, favoreciendo la comunión eclesial y la corresponsabilidad en la misión evangelizadora de la Iglesia.
La nueva composición del Consejo integra tanto a miembros natos, en razón de los cargos que desempeñan en la diócesis, como a miembros elegidos por los distintos arciprestazgos y por los religiosos que tienen encomienda pastoral.
En el decreto de constitución, el obispo expresa su confianza en los miembros del nuevo Consejo y les anima a ejercer este servicio desde la comunión eclesial: «Confiad en el Señor y en su gracia para que, ayudándome en el gobierno pastoral de la Diócesis, con este servicio vuestro realizado en la comunión de la Iglesia, busquemos la gloria de Dios y la bendición de su Pueblo».
La constitución de este nuevo Consejo Presbiteral se enmarca en el proceso de renovación y reorganización pastoral que vive actualmente la Diócesis de Huesca, orientado a fortalecer la misión evangelizadora, la corresponsabilidad y la participación de todos los miembros del Pueblo de Dios.