Peregrinación a Lourdes: «Conocer a gente con problemas de salud hace que uno tenga más presente la imagen de creer»

Iglesia en Aragón
16 de julio de 2026

Crónica firmada por Javier Muñoz y Juan Embid

El Santuario de Nuestra Señora de Lourdes ha sido testigo un año más de una nueva peregrinación de la Hospitalidad de Lourdes de Zaragoza. Alcanzando ya las 31 peregrinaciones, esta última ha sido la más multitudinaria de su historia: cerca de 550 personas se han reunido entre los días 8 y 11 de julio en el lugar donde la virgen se apareció a Santa Bernadette. Y no solo se ha batido el récord de peregrinos, sino también el número de participantes de la Pastoral Penitenciaria de Zaragoza, con hasta 11 internos de los centros de Zuera, Daroca y Teruel.

Momento de la peregrinación a Lourdes de este año.

A lo largo de los cuatro días, los internos han podido acompañar a enfermos a través de los diferentes actos que se han ido realizando en el santuario. Paco, el más mayor a sus 72 años, nos manifestaba su gratitud: “Ha sido una experiencia muy positiva, que me ha sorprendido, y que a pesar de mis complicaciones físicas, el colaborar con enfermos me ha supuesto una satisfacción muy personal”.

Jonathan nos contaba con alegría el vínculo tan especial que ha conseguido con Pilar, la enferma a la que ha acompañado. “Ella misma era la que me pedía cada día que volviera a acompañarla a los actos, y yo le dije que volvería a ayudarla una y otra y otra vez”. A lo que añadía: “Me siento muy bien ayudando a las personas, y no estaría solo cinco días ayudando a Pilar, estaría cinco mil”.

Jonathan, junto con otros cinco internos, protagonizaron uno de los momentos más especiales de la peregrinación, al llevar a hombros a la Virgen de Lourdes durante la procesión de las antorchas. “Hemos tenido la inmensa suerte de poder llevar la imagen de la virgen a hombros delante de muchas personas. Ha sido un momento emotivo y único, nos hemos sentido muy afortunados”, relataba Luis Elías.

UNA EXPERIENCIA DE AYUDA, DE COLABORACIÓN Y DE FE

Al igual que el pasado año, se ha podido contar con una interna del centro de Zuera. Rania nos contaba su experiencia: “Ha sido maravillosa, como vivencia de fe y de crecimiento espiritual”. También apuntaba que “aunque uno viene inicialmente como voluntario a acompañar a los enfermos, ha sido muy positiva además la sensación de comunidad en la que ayudas y eres ayudado, donde das pero también recibes mucho”.

Para Juan, uno de los internos de Teruel, esta experiencia “no te la tienen que contar, tienes que vivirla para darte cuenta de que tu situación no es tan mala, sino que hay gente peor que tú”. A lo que Luis Elías le complementaba: “Conocer a gente con problemas de salud, pero con mucha vitalidad, hace que uno tenga más presente la imagen de creer, de tener fe. Porque sin fe no hay nada. Para mí esto ha sido una lección de vida”.

Diego nos trasladaba sus sensaciones tras la peregrinación: “He sentido mucha gratitud y amabilidad durante todo el voluntariado, de algo muy bonito que hace falta vivir en primera persona. Volvería a repetir porque me ha llenado mucho el corazón y ha hecho que aumente mi fe hacia la virgen”.

A PESAR DE SER PERSONAS MUY DIFERENTES, EN LO MÁS PROFUNDO SOMOS IGUALES

El grupo de internos ha estado acompañado por voluntarios de la Pastoral Penitenciaria, quienes también han querido compartir su testimonio. “Este es mi quinto año y cada vez me está reconfortando más, me llena más”, señala Javier. “Veo a nuestra madre aquí en el santuario, en las iglesias, pero sobre todo en los compañeros, en los internos que nos acompañan. Su rostro es el rostro del Señor a través de la Virgen de Lourdes”, expresa.

Junto a Javier, estuvieron el sacerdote Javier Arruebo y el matrimonio de Maricruz y Emil: “A pesar de ser personas tan diferentes en muchos aspectos, en lo profundo somos todos lo mismo. Somos uno en Dios y participamos en la unidad de todo lo que somos”, expresaba este último.

Uno de los internos más jóvenes, Juan Carlos, manifestaba la importancia de que en este tipo de voluntariados esté representada la juventud: “La considero una experiencia fantástica porque promueve valores que hacen falta hoy en día y que parecen olvidados. Por eso debe haber gente joven y no tan joven.

Precisamente, durante la vigilia de jóvenes del Papá León XIV en su visita a España el pasado mes de junio, nos dejaba la siguiente reflexión: “Queridos jóvenes, para acompañar a otros a descubrir la belleza de nuestra fe, recordad que ninguno de nosotros nació siendo maestro y que, ante el Señor, todos somos discípulos. Compartid vuestro camino espiritual, dando testimonio de él con coherencia de vida: la voluntad de seguir a Jesús os renovará constantemente, sobre todo en la hora del cansancio”.

 

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