El fuerte viento no deslució la celebración del Santísimo Misterio de Aguaviva

Pese al viento que se hizo presente en la Aguaviva, la localidad, como cada 28 de agosto, pudo desplegar sus tradicionales alfombras con motivo del Santísimo Misterio.

Con esta fiesta se conmemoran los hechos ocurridos en 1475 cuando, según la tradición, un incendio destruyó la iglesia excepto una cruz de plata con una partícula del Lignum Crucis en su interior y tres hostias consagradas pequeñas y una grande, que fueron las que dieron origen al milagro del Santísimo Misterio de Aguaviva. Tras el incendio, el párroco dejó a un niño de guardián de los restos, mientras él iba a recibir al párroco de La Ginebrosa. Entre tanto, tres hombres vestidos de blanco, a los que las narraciones identifican como San Pedro, San Pablo y San Lorenzo, entraron en el templo sin que el niño lo pudiera evitar, rescatando las formas sagradas del incendio.

Ya en la noche de la víspera del día 28, toda la población se vuelca plasmando con tiza los dibujos sobre las calles apoyados en las plantillas preparadas previamente, terminando la noche con una chocolatada y rosconets para endulzar las horas de trabajo. Al día siguiente, desde bien temprano el serrín de colores comienza a llenar las calles, para que de esta manera las alfombras estén listas en un tiempo récord, pues la elaboración termina alrededor de las once de la mañana.

Una vez terminadas, apenas pueden verse y contemplarse durante dos o tres horas, tiempo que transcurre hasta que una vez terminada la celebración de la Santa Misa (que tiene lugar a la una del mediodía), la procesión del Santísimo Misterio que comienza seguidamente (hacia las dos de la tarde) discurre por encima del kilómetro de alfombras, que se deshacen a su paso.

Nuestro Obispo, don José Antonio, participó en la Misa y la procesión del Santísimo Misterio. En su homilía, destacó la importancia de la Eucaristía. Remarcaba don José Antonio que los hechos extraordinarios del Misterio de 1475 pueden pasar «pero hemos de valorar el milagro cotidiano de la Eucaristía, en la que Dios se convierte en pan de vida para todos.«

Cada vez más «la celebración de la Eucaristía tiene que notarse en la vida de cada día» y animó a los aguavivanos a «no sólo a continuar con la tradición de alfombrar las calles de vuestro pueblo […] os recomiendo sobre todo a acercaros a la Eucaristía, para que el Señor os convierta en una obra de arte permanente, por la solidaridad, la alegría y la armonía que Él infundirá en vuestros corazones y vuestras vidas«.

La temática para este año era sobre los juegos, tradicionales como el dominó o el guiñote, y también actuales, como el Candy Crush o el Super Mario.