Un total de diecisiete personas refugiadas de Ucrania han pasado ya, durante las últimas semanas, por el centro temporal de acogida, que ha habilitado Cáritas Diocesana de Huesca en el antiguo convento de las Carmelitas (junto a la Iglesia de Santa Teresa). Este centro, que abrió sus puertas el pasado miércoles, es residencial y de estancias cortas con una capacidad máxima de 16 personas. Pretende ser un lugar de transición para aquellas que puedan acceder a plazas de los dispositivos de acogida oficiales establecidos por el gobierno, a través de ACCEM, o que entren en viviendas o vuelvan a su país.

Más de 220 personas se han ofrecido durante las tres últimas semanas para colaborar con el dispositivo temporal que puso en marcha Cáritas Huesca para la acogida de personas ucranianas. Una respuesta masiva y gratificante, que “hemos tenido que organizar con calma para canalizarla de forma eficaz, aprovecharla al máximo y adaptarla a las demandas que están surgiendo”, comenta Lara Acerete Halli, responsable de comunicación de Cáritas Huesca.

La temporalidad de la estancia de las personas acogidas es la que está marcando el ritmo y las necesidades de voluntariado, que están siendo cambiantes. Por el momento, se han activado cuatro equipos de voluntariado con los que se busca dar respuesta a las demandas más rutinarias como la acogida de las personas y acondicionamiento; la limpieza y mantenimiento de las zonas comunes; traducción para aquellas que lo necesitan y un grupo para dar clases de castellano. Las personas que formen parte de cada uno de estos grupos se organizan por turnos, según su disponibilidad. Esta semana está previsto que se incorporen los cuatro equipos, lo que permitirá que la gestión del centro se realice con personas voluntarias.

Desde la entidad insisten en que, por el momento, no necesitan nuevas personas voluntarias, ya que cuenta con una extensa bolsa de voluntariado exclusivamente para esta emergencia. No obstante, no quieren cerrar la puerta a nadie por lo que también animan a que “la gente se interese por otros de nuestros programas y proyectos en los que también podrían colaborar”, subraya Acerete. Asimismo, si alguna persona quiere colaborar con la emergencia exclusivamente invitan a inscribirse en la plataforma “cercadetiucrania” (https://cercadeti.huesca.es), que ha habilitado el Ayuntamiento de la capital oscense para canalizar la colaboración, el voluntariado y las solicitudes de ayuda.

Por otra parte, Cáritas Huesca reitera el mismo mensaje de calma, que están lanzando las diferentes entidades que conforman la Mesa de Coordinación para la acogida de refugiados ucranianos, ante las decenas de iniciativas privadas y espontáneas que están surgiendo. Cáritas insiste en que es importante realizar una buena gestión de la solidaridad, que debe ser organizada y canalizada de una forma eficiente.

En este sentido, apelan a la coherencia y a la lógica, ya que “la buena voluntad puede convertirse en un problema si no se lleva a cabo a través de los cauces oficiales. Por ello, es importante informarse antes de realizar cualquier acción en alguna entidad o en organismos oficiales”, apunta la responsable de comunicación. Especialmente, insisten en que no es recomendable ir a la frontera a recoger, sin permisos, ni orden, a personas refugiadas porque conlleva una serie de implicaciones legales (especialmente en el caso de los menores) y sociales. Además, para facilitar el proceso de integración de estas personas en nuestro país, es necesario que se incorporen al programa oficial de refugiados, que les provee de los recursos y medios necesarios para emprender su proyecto de vida en España.

Asimismo, desde Cáritas Huesca animan fundamentalmente a seguir apoyando la labor que están haciendo las cáritas de Ucrania y de todos los países fronterizos como Polonia o Rumanía. “La mejor manera de ayudar es hacer donativos económicos, no en especies, ya que estos últimos requieren de una gran logística y gestión que no siempre es rentable, ni eficiente”, señala Acerete.

Agradecen, una vez más, toda la solidaridad y colaboración recibida desde el inicio de la emergencia humanitaria de Ucrania. Tanto por las manos voluntarias tendidas por la sociedad oscense como por las aportaciones económicas recibidas hasta el momento, que alcanza los 33.000 euros. Un montante que todavía es mayor si sumamos los 1.600 euros, que se han donado para los gastos derivados del funcionamiento del centro de acogida temporal.