Don Ángel hilvana con jotas un aplaudido discurso como Mantenedor de las Fiestas de Barbastro 2025

Ascen Lardiés
31 de agosto de 2025

El Obispo de Barbastro-Monzón ejerció como Mantenedor de la Fiestas de Barbastro en honor a la Natividad de Nuestra Señora, una distinción que, desde hace 38 años, han desempeñado destacados barbastrenses, de nacimiento o de corazón. Don Ángel, natural de Ejea pero «hijo adoptivo del Barranqué», regaló en el acto de presentación de las Damas una intervención, “con el corazón en la mano”, a modo de recorrido por la identidad de la capital del Somontano, un sentido homenaje a sus tradiciones y un canto a la fe que las sustenta.

Evocó con cariño los elementos más representativos de los festejos mayores de la ciudad, desde los gigantes y cabezudos hasta el Chupinazo y el Coso Blanco, sin olvidar la Ofrenda y la eucaristía en honor a la Virgen del Pueyo, “nuestra Madre”, del 8 de septiembre. Y sorprendió a los presentes dando paso a una original ronda jotera, a modo de recorrido por los ocho barrios de la ciudad, al hilo de las coplas compuestas y cantadas por Javier Badules, junto a José Luis López y Conchi Coscojuela.

El discurso de Mons. Pérez Pueyo fue un recorrido poético por la identidad de cada barrio, del Entremuro«corazón antiguo» de Barbastro, donde se dice que nació la Corona de Aragón y que celebraba 50 años como barrio organizado- a San Valentín – de «puertas abiertas»- o San Juan -conocido por sus huertas y su historia-, pasando por Santa Bárbara –«joven, abierto y moderno» -, San Hipólito – donde cada vecino es como familia-, San Joaquín de «fuentes y huertas», San José «de la juventud y la esperanza» y el festivo y alegre San Fermín.

Y a cada uno, su jota, más la de propina que sorprendió al mismo mantenedor. «Hoy mi jota es por don Ángel, un gran mantenedor, un hombre cercano y culto y como obispo, el mejor«, le cantó Javier Badules, mientras el obispo, emocionado, decía «esto no estaba previsto».

Para finalizar, Mons. Pérez Pueyo hizo un llamamiento a todos los barbastrenses a «ensanchar el alma» en estos días de fiesta y a permitir que la mirada tierna de la Virgen del Pueyo sirva de «incentivo para irradiar el amor». Su intervención culminó con una emotiva jota final dedicada a la Virgen del Pueyo, como Madre, refugio, guía y “rayo de esplendor”.

El alcalde de Barbastro, Fernando Torres, entregó al Obispo una réplica de la Torre de la Catedral, entre los aplausos del público, puesto en pie. Tanto él primer edil como la concejala de Fiestas, Lorena Espiérrez, agradecieron sus palabras y un discurso, que dijeron, será difícil de olvidar.

 

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