Dios es amor

Carta dominical del obispo de Tarazona

La memoria de las actividades y de los objetivos de Cáritas Diocesana de Tarazona tiene como objetivo dar a conocer al Pueblo de Dios que camina en esta diócesis, a los creyentes y no creyentes, la tarea que Cáritas ha llevado adelante en favor siempre de los más desfavorecidos de la sociedad.

Y lo hacemos en un momento muy especial por todo lo que la Covid 19 está suponiendo: mucho dolor y sufrimiento, fallecidos (muchos de ellos nuestros ancianos), familias desgarradas por no haber podido ni despedirse de sus seres queridos, enfermos y las secuelas físicas y psíquicas que les han quedado a otros muchos; esta pandemia está dejando más necesitados, menos trabajo, mayor pobreza…

Quiero expresar mi gratitud a todos los voluntarios de Cáritas, que he encontrado por diversos pueblos, hasta en el último rincón de la diócesis y que en el tiempo de confinamiento y de desescalada habéis y seguís estando al pie del cañón atendiendo las necesidades de los más vulnerables, que en estos meses se han multiplicado. Gracias a todos los donantes de Cáritas, que con sus cuotas, sus actividades, su “operación kilo”, su reparto de alimentos, su escucha y cercanía a los que sufren sabéis estar más cerca de quien lo está pasando mal.

Si hasta ahora Cáritas era necesaria para cubrir tantas necesidades, hoy Cáritas es imprescindible en nuestra iglesia y en nuestra sociedad.

El Papa Francisco, en su libro “La vida después de la pandemia”, nos dice que ha llegado el momento de mirar a un mundo post-COVID y de prepararse para el cambio. Es tiempo de caminar unidos. De trabajar juntos por un mundo donde nos convirtamos en promotores de esperanza y constructores de solidaridad, de creatividad, de apoyo para superar esta situación tan dolorosa de nuestra sociedad.

Hoy seguramente Jesús lloraría, como lo hizo en su vida pública, cuando veía, como ovejas sin pastor, a tanta gente necesitada de pan material, pero especialmente de consuelo afectivo y atención espiritual. Pensemos en tantos que han perdido su trabajo, en los autónomos que ven el futuro negro, en los parados…Pensemos especialmente a los ancianos que viven solos, abandonados, sin personas que se ocupen de ellos; en los mayores de las residencias que han visto cómo muchos de sus vecinos y compañeros ya no están.

Ante esta dramática situación pensemos en Cáritas y otras asociaciones que dedican su tiempo, esfuerzo y dinero por atender y paliar las necesidades de los más débiles.

Mi deseo es que Cáritas de Tarazona, desde la fidelidad al Evangelio y a su misión, permanezca activamente junto a las personas más débiles, más vulnerables y excluidas de nuestra sociedad. Nada de todo el trabajo hubiera sido posible sin el esfuerzo, impregnado de caridad, de voluntarios, trabajadores, de socios, donantes y personas de buena voluntad. Gracias a todos, y que la fe y la esperanza hagan que nunca nos cansemos de trabajar por un mundo más justo y fraterno, como reflejo del Amor de Dios.

+Eusebio Hernández Sola, OAR.
Obispo de Tarazona