El pasado fin de semana, Mons. Ángel Pérez Pueyo impartió el sacramento de la Confirmación a cinco jóvenes en Santalecina y otros nueve en Altorricón, comunidades que vivieron la inmensa alegría y fiesta de acompañar a sus vecinos al pronunciar un «sí» rotundo a Dios.
El prelado motivó a los jóvenes a vivir la fe del discípulo sin miedo, de manera valiente y tomando como referente la figura de san Ramón obispo, cuyo Año Jubilar acaba de comenzar.
Durante su homilía, don Ángel lanzó una profunda pregunta que invitó a la reflexión interior de todos los asistentes, especialmente de los confirmandos: «¿Qué queréis hacer con vuestra vida? (…) Hay una diferencia enorme entre tener éxito… y dejar huella». El obispo recordó que las personas que verdaderamente dejan una marca imborrable en la historia no son aquellas que viven para sí mismas, sino las que se entregan a los demás, recordándoles que cuando se ama de verdad se deja una huella que perdura siempre.
Haciendo alusión al Evangelio y a la paradoja de «perder la vida para encontrarla», Mons. Pérez Pueyo puso como ejemplo a San Ramón: «Le quitaron la diócesis… pero no pudieron quitarle el cariño de su pueblo». El obispo que perdió una diócesis y ganó un pueblo entendió que la verdadera grandeza consiste en convertirse en don.
Dirigiéndose directamente a los nueve jóvenes, el obispo les explicó que el Espíritu Santo que iban a recibir no era para hacerlos sentir especiales, sino para que sus vidas dejasen de girar en torno a ellos mismos: «El Espíritu Santo que vais a recibir hoy es vuestro GPS. No sólo os dirá dónde estáis. Os recordará quiénes sois. Y os ayudará a descubrir quién estáis llamados a ser».
Asimismo, les animó a no ser meros portadores de «vasos de agua fresca», sino a transformarse en fuentes vivas que alivien, escuchen y contagien esperanza en medio de un mundo donde muchos jóvenes se sienten solos o perdidos.
Detalles para el camino y la Nueva Evangelización
Como recuerdo de este día tan significativo y para ayudarles a ser los verdaderos protagonistas de la nueva evangelización, los confirmandos recibieron del obispo varios obsequios significativos: la pulsera del Jubileo y un cuento de san Ramón, así como unos regalos de sus respectivas parroquias.
Al concluir la celebración, el eco de las palabras del pastor resonaba en el templo, invitando a los jóvenes a responder con orgullo cuando les pregunten por este día: «Aquel día descubrí que mi vida tenía una misión».







