Barbastro-Monzón se vuelca en el inicio del Año Jubilar de San Ramón Obispo

Ascen Lardiés
21 de junio de 2026

Novecientos años después de que entregara su vida al Señor, el espíritu y la memoria del «obispo que no tuvo miedo» siguen más vivos que nunca en el corazón de su pueblo. La Diócesis de Barbastro-Monzón ha abierto de forma oficial domingo, 21 de junio, el Año Jubilar de San Ramón Obispo, una efeméride histórica que entrelaza la devoción multisecular de la comunidad con un profundo mensaje de fidelidad, reconciliación y libertad interior.

A las 12 horas, las campanas de las iglesias de la diócesis han repicado como muestra de alegría por este año de gracia. En Barbastro, su sonido se ha mezclado con el paloteado de los Danzantes de San Ramón que, acompañando a la Corporación Municipal, han abierto la procesión de autoridades por la nave central, que ha cerrado el obispo, Mons. Ángel Pérez Pueyo.

Don Ángel ha presidido la eucaristía jubilar concelebrada por una treintena de sacerdotes de los cuatro arciprestazgos y solemnizada brillantemente por la Coral Barbitanya, con un repertorio alusivo a la vida del patrón de la diócesis y de la ciudad de Barbastro. Con ellos, alrededor de 600 personas han escuchado a la secretaria canciller, Beatriz Mairal, leer el decreto de indulgencias del Año Jubilar.

Era “el primer gesto”, en palabras del obispo que durante su homilía ha rescatado la esencia de la biografía de San Ramón, presentándolo no como una figura de museo, sino como un «referente luminoso y profundamente actual» para la sociedad de hoy. Y lo ha hecho a través de un cuento que ha compartido de forma especial con las Damas de las fiestas, con las que se ha sentado en las escaleras del altar.

 

«La verdadera grandeza de Ramón no estuvo en el poder, ni en la fama, ni en el cargo secular, sino en su libertad interior y en su inquebrantable fidelidad al Evangelio», ha subrayado. «Le arrebataron físicamente el báculo y lo condenaron al destierro, pero jamás pudieron arrebatarle lo más valioso: el cariño y el corazón de su pueblo, porque él eligió responder al odio con el perdón y el servicio». Don Ángel ha regalado a las trece jóvenes y niñas el cuento, a través de la consejera de Educación, Cienca y Universidades, Carmen Susín, que ha participado en la ceremonia junto a alcaldes, presidentes de comarcas, concejales y otras autoridades.

Las ofrendas también han estado cargadas de simbolismo: una familia ha entregado el pan y el vino; uno de los sacerdotes, la mitra -símbolo episcopal- que el papa León XIV obsequió a los obispos españoles en su reciente viaje; y el logotipo que identifica este Año Santo.

Así mismo, antes de finalizar, don Ángel ha bendecido las pulseras del Jubileo y su coordinador, Jesús Gracia, ha hecho entrega al alcalde de Barbastro de una reproducción del frontal del sarcófago de san Ramón.

El canto de los gozos de san Ramón, musicalizados por Blas Coscollar, ha dado paso al dos cuadros de baile, infantil y adulto, de los Danzantes de San Ramón en la Plaza Palacio, alegre y colorido broche para una jornada de júbilo.

 

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