Clausurado el centenario de Fernando Rielo, fundador de Misioneras y Misioneros Identes

Se han cumplido cien años desde el nacimiento del pensador español Fernando Rielo (1923-2023), fundador del Instituto Id de Cristo Redentor: misioneras y misioneros identes. La ocasión ha sido conmemorada en diversos actos, como una convivencia tras la Jornada Mundial de la Juventud, el Congreso Mundial #Rielo100 o la Misa de Clausura presidida por Mons. Carlos Escribano, el viernes, 22 de diciembre, en la catedral-basílica de Ntra. Sra. Del Pilar. 

El profesor del Centro Regional de Estudios Teológicos de Aragón, Eduardo Pérez Pueyo (1981, Zaragoza), pudo participar del congreso organizado por la Cátedra Fernando Rielo de la Universidad Pontificia de Salamanca.

Eduardo Pérez Pueyo en el CRETA

Según el Ministerio de Universidades, las matriculaciones en Filosofía han aumentado hasta un diez por ciento en los últimos tres años. Como profesor de esta disciplina, ¿crees que puede hablarse de un nuevo repunte en lo que respecta a la búsqueda de la verdad por parte de los jóvenes españoles?

En el fondo, es la expresión de una profunda aspiración humana. La búsqueda de la verdad siempre está presente en el corazón humano y, por más que la escondamos, antes o después acaba emergiendo. La persona humana, al final, nunca se acostumbra a tener una serie de certezas prácticas. Desea algo mucho más fundamental. Una verdad que dé sentido a su vida.

Luego, la gente tiene ganas de pensar. Hoy se está escribiendo Filosofía en España. Además, Filosofía muy variada. De todo tipo. Da que pensar. Personas como Josep Maria Esquirol y tantos otros. Hay un deseo profundo de búsqueda, de conocer, de pensar… En el fondo, de no conformarse con lo dado. Vivimos en una sociedad de medios de información, de una enorme sobreestimulación informativa y de datos. Pero creo que, cada vez más, los seres humanos buscan un sentido. ¡Eso es no conformarse con lo dado!

¿Qué nos puedes contar del último Congreso Mundial organizado por Misioneras y Misioneros Identes?

Ha sido un congreso interesantísimo. Recordamos que este año se cumple el centenario del nacimiento de Fernando Rielo, fundador del Instituto Id de Cristo Redentor. Él tiene una vida fascinante. Siendo un hombre de Dios, precisamente porque estaba totalmente metido en él, procuró llegar al máximo de la producción con todos sus talentos. Especialmente en lo que se refiere a las artes, la poética, la estética y el pensamiento: intelectualidad, antropología, psicología y también a la metafísica.

¿Qué puede aportar a la búsqueda de hoy el pensamiento rieliano?

En el fondo, Fernando Rielo saca a la luz cosas que estaban, de algún modo, escondidas en el mundo hispánico. Siempre se dice que el mundo de lengua española no tiene propiamente una filosofía, pero no es del todo cierto. Lo que sucede es que la filosofía española siempre se ha dado mezclada con las artes y, en concreto, con la literatura. Uno lee los clásicos españoles, lee a Cervantes, lee El Quijote, lee a S. Juan de la Cruz… y hay todo un pensamiento filosófico y metafísico.

Esto también es interesante. De alguna manera, se puede afirmar que, para el pensamiento español, el ser humano siempre ha sido persona. Es alguien en relación con otras personas y dentro de una historia. Esas relaciones hacen que, al mismo tiempo, situándose en un contexto, se abra a lo universal. La prueba es que El Quijote ya no es simplemente una obra literaria, sino que se ha convertido en un personaje paradigmático, mítico. Lo mismo que Sancho Panza. Fernando Rielo, entre otras cosas, fue un gran comentador de El Quijote. Él mismo lo concebía como una novela mística.

El pensamiento de Fernando Rielo supone una nueva concepción de la realidad

¿Puede enmarcarse el pensamiento de Fernando Rielo en el Personalismo Integral que consagra el Concilio Vaticano II?

Sí, absolutamente. De hecho, Rielo va a elaborar su metafísica precisamente en una reflexión acerca de lo que es la persona; es decir, para él, metafísica, antropología o mística no están separadas. Al contrario, están íntimamente integradas. Una lleva a la otra: la persona humana es la que hace metafísica y la que se abre a lo místico o lo sobrenatural. 

Esta metafísica es precisamente la de no conformarnos con lo dado, sino partir de ello. Partir de nuestras raíces y, desde ellas, abrirnos a nuevas reflexiones. Como las que se han realizado en el congreso que se ha celebrado este año. Hemos profundizado en el pensamiento de una gran persona, que tiene abierto su proceso de beatificación, y supone una nueva concepción de la realidad. Lo cual es interesante, porque nos invita a descubrir cómo los santos ven el mundo de una manera distinta y nos ayudan a verlo de una manera distinta.

¿Por qué puede afectar a una joven o un joven toda esta realidad?

¿Qué quiere un corazón joven? El corazón joven no aspira a cosas pequeñas, sino que aspira a todo. A lo más grande, a lo más alto, a lo más bello. A lo más verdadero. La metafísica, seguramente, no se lo va a ofrecer. Pero le va a ofrecer un camino por donde ir. Un método de reflexión y un modo de ver el mundo que le ayudará en esa aspiración de alcanzar lo más verdadero, lo mejor y lo más bello. 


En Aragón, también tenemos una gran tradición filosófica, hasta recordar nombres como Baltasar Gracián. Esa aspiración es de cada ser humano, pero es de todo ser humano.