Carta del Arzobispo de Zaragoza: El Seminario es para los valientes

Carlos Escribano Subías
13 de marzo de 2026

Cada año en torno a la fiesta de San José, la Iglesia se detiene para mirar al Seminario, el corazón de la diócesis, donde se forman los pastores del mañana. El lema de este año, “deja tus redes y sígueme”, nos invita a plantearnos una reflexión profunda: ¿Qué redes nos están impidiendo seguir a Jesús con libertad?

Para los apóstoles, las redes eran su oficio y su seguridad. Para un joven de hoy, sus «redes» pueden ser muchas cosas: el ruido constante de las redes sociales que impide escuchar el silencio de Dios; el miedo a tomar decisiones definitivas en un mundo de opciones pasajeras; la incertidumbre de poder plantear a la familia una posible vocación sacerdotal y no ser comprendido y apoyado; la comodidad de una vida diseñada solo para el éxito personal…

Nuestros seminaristas son jóvenes que han tenido la valentía de «desconectarse» de las expectativas del mundo para «conectarse» con la voluntad de Dios. Son la esperanza de nuestras parroquias y servidores de esta Iglesia que quiere estar siempre en salida y acompañar a tantos discípulos misioneros que hay en ellas, para llevar el evangelio hasta los últimos rincones de nuestra sociedad. 

Por ello, el seminario no puede ser un lugar de aislamiento, sino de preparación para la entrega. Dejar las redes no significa huir del mundo, sino entrar en él de una manera nueva: con el corazón puesto en Cristo y las manos listas para servir a los hermanos. Muchas gracias a nuestros seminaristas por su generosidad y al equipo de formadores por acompañarlos en este camino tan apasionante. 

Y nosotros como comunidad cristiana, ¿cómo podemos participar en esta jornada del seminario? Primero con una oración incesante, pidiendo al Señor que mueva el corazón de muchos jóvenes a decir que “sí”.  La tarde del 18, víspera de San José, tenemos oportunidad de hacerlo pues el Seminario ha convocado una Vigilia de oración allí y una Jornada de puertas abiertas para conocer la casa. Os animo a participar y a rezar especialmente por los seminaristas de nuestra diócesis. Que el Señor les conceda perseverancia y alegría. Y rezar también por los jóvenes que se están planteando en serio seguir al Señor, para que encuentren fortaleza y valentía para dar el paso. 

Otra forma de colaborar es preguntar a nuestros jóvenes, sin miedo pero con respeto: “¿Has pensado alguna vez si Dios te llama al sacerdocio?”. A veces, Dios usa nuestra voz para hacer llegar Su mensaje. Y por último, podemos colaborar con nuestro apoyo material. Como es tradicional la colecta del próximo domingo, día 22, estará destinada íntegramente al sostenimiento del Seminario. Tu generosidad permite que el «sí» de estos jóvenes sea posible.

El seminario no es un refugio para los que no saben qué hacer, sino un campo de entrenamiento para los valientes. Por eso, querido joven, si sientes una inquietud en el corazón, si sientes que el Señor te está pidiendo «dejar tus redes», no camines solo, acércate a conocer el Seminario. ¡Cristo no te quita nada, al contrario, te lo da todo!

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