Zaragoza celebrará el Corpus Christi el 4 de junio con una gran procesión eucarística por el centro de la ciudad

Diócesis de Zaragoza
28 de abril de 2026

La Iglesia en Zaragoza vivirá este año la solemnidad del Corpus Christi en una fecha excepcional. Será el jueves 4 de junio, a las 19.00 horas, cuando la Catedral-Basílica del Pilar acoja la misa pontifical presidida por el arzobispo, Carlos Escribano Subías. El cambio responde a la visita apostólica del papa León XIV a España en esas mismas fechas.

La celebración quiere ser, una vez más, un signo visible de fe compartida en torno a la Eucaristía. En esta ocasión, Cáritas Diocesana de Zaragoza tendrá una presencia especialmente significativa, sumándose a cofradías, parroquias, colegios y representantes de la vida pública de la ciudad.

Una fe que sale a la calle

Tras la eucaristía, el Santísimo Sacramento recorrerá el corazón de Zaragoza en la tradicional procesión del Corpus. El itinerario partirá de la plaza del Pilar y continuará por Alfonso I, Méndez Núñez y Don Jaime I, hasta llegar a la Catedral del Salvador (La Seo), donde el arzobispo impartirá la bendición solemne.

Se trata de uno de los momentos más expresivos de la religiosidad popular de la ciudad: una fe que no se queda en el templo, sino que se hace presencia pública, oración compartida y testimonio en medio de la vida cotidiana.

Una celebración de todos

La preparación de esta jornada cuenta con la implicación del Cabildo Metropolitano, junto a la colaboración de la Cofradía de la Institución de la Eucaristía y del grupo aragonés “El Pilar”, que contribuyen a cuidar cada detalle de una celebración profundamente arraigada.

¿Quiere participar?

La invitación está abierta a toda la diócesis. Cofradías, parroquias, centros educativos y grupos de niños de primera comunión que deseen participar en la procesión deberán inscribirse antes del 29 de mayo a través del correo cabildo@cabildodezaragoza.org. Para facilitar la organización, se solicita indicar el número de participantes —niños, catequistas o sacerdotes— y si acudirán con algún signo identificativo, como estandartes o cruces parroquiales.

Una oportunidad, en definitiva, para renovar públicamente la fe en la presencia real de Cristo en la Eucaristía y para hacer de la ciudad un espacio de encuentro, oración y esperanza.

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