Camino hacia el sacerdocio. Testimonio de los tres futuros presbíteros (I)

El próximo domingo, 27 de septiembre, la S.I Catedral de Tarazona acogerá la ordenación sacerdotal de Henry Joel Medina, Rodrigo Montoya e Iván Rodas, ceremonia que presidirá nuestro obispo, Mons. Eusebio Hernández Sola.

Henry, Rodrigo e Iván fueron ordenados diáconos a finales de junio y durante todo este tiempo han estado colaborando en distintas parroquias de la Diócesis.


HENRY JOEL MEDINA

Soy Henry Joel Medina Zuniga, de Honduras. Llegué a la Diócesis de Tarazona el 17 de Octubre del 2012 . Las primeras etapas de la formación en el seminario las inicie en el curso de Propedéutico. Es una experiencia novedosa, donde se aprende a reflexionar y tomar mejores decisiones, aceptar a los hermanos, a trabajar, limpieza del seminario, clima de oración, ambiente de familia y cuidar la vida sacramental.

“Yo estoy con vosotros todos los días” (Mt 28,20)
En esta frase se basa todo el proceso de formación que se realiza en el seminario desde el estudio de la filosofía y teología. Nuestro apoyo siempre está en Cristo,  Jesús no nos deja solos, nos acompaña siempre. Por otra parte, la formación del seminario se vive en dejar que nuestra vida se identifique con la de Jesús, es tener sus sentimientos, sus pensamientos, sus acciones ya que la vida de Cristo es una vida para los demás. Es una vida de servicio. Toda la formación es un proceso de configuración con Cristo, Pastor y Siervo, para que, unido a Él pueda hacer de la propia vida un don para los demás.

Después de estos meses en los  que he servido como diácono y he celebrado la palabra en las parroquias y pueblos cercanos, soy consciente de la  necesidad que tienen los fieles de vivir su fe. Es por eso que al escuchar el testimonio de estos hombres y mujeres, me preparo con una inmensa alegría para recibir el orden ministerial. Anunciar el Evangelio es el mandato que el Señor confía a su Iglesia y también a mí. No hay que tener miedo de llevar a Cristo a cualquier ambiente hasta las periferias existenciales. La respuesta es clara: no soy elegido para ser servido, sino para servir. El tiempo que duró mi preparación en el seminario, me prepare para que esta respuesta se impregnara  en mi vida y fuera una realidad.