Ángel Huguet, periodista: «Algo sin alma no puede crear nada con alma»

La Santa Sede hacía público el pasado 24 de enero, en la festividad de San Francisco de Sales, el Mensaje del papa Francisco para la LVIII Jornada Mundial de la Comunicaciones Sociales: «Inteligencia artificial y sabiduría del corazón: para una comunicación plenamente humana». Iglesia en Aragón ha querido leerlo a la luz de la experiencia de todo un veterano en la profesión periodística como es el barbastrense Ángel Huguet, quien lleva más de medio siglo ejerciendo el oficio desde una perspectiva cristiana y pegada al territorio. 

Ángel Huguet en uno de sus trabajos para Barbastro TV

La inteligencia artificial ya no es el futuro, es el presente. Muchos de los textos que leemos a diario, así como de las imágenes que vemos a través de las redes sociales son generados de forma artificial. Igualmente, la mayoría de contenidos que nos llegan a través de nuestras pantallas están dirigidos a través de algoritmos que “deciden” lo que nos conviene, nos interesa o se acomoda a nuestros gustos, creencias u opiniones. Para el papa Francisco, corremos el riesgo de pertenecer a una época «rica en tecnología y pobre en humanidad», por lo que nos anima a dotarnos de una mirada espiritual y a recuperar «la sabiduría del corazón», entendida como «un don del Espíritu Santo, que permite ver las cosas con los ojos de Dios, comprender los vínculos, las situaciones, los acontecimientos y descubrir su sentido». En palabras de un periodista de vocación como Ángel Huguet, «la inteligencia artificial es un arma de doble filo. Los algoritmos no tienen sensibilidad. Los periodistas escribimos después de sentir y pensar. Un robot no tiene alma, no puede crear algo con alma», nos dice este veterano corresponsal del Diario de Alto Aragón en el Somontano. 

Oportunidad o peligro

Sin caer en una lectura catastrofista, el papa recuerda que la inteligencia artificial puede ser también una oportunidad para hacer accesible y comprensible una enorme riqueza de conocimientos escritos en épocas pasadas o hacer que las personas se comuniquen en lenguas que no conocen, entre otras ventajas. Pero al mismo tiempo, nos previene de la “contaminación cognitiva”, es decir, de la alteración de la realidad a través de narrativas parcial o totalmente falsas que se crean —y se comparten— como si fueran verdaderas. Baste pensar en el problema de la desinformación al que nos enfrentamos desde hace años en forma de fake news. En este sentido, Ángel Huguet apela a la «Oración del periodista» que su obispo, Mons. Ángel Pérez, les regaló en su ágape anual con los medios con motivo del día de San Francisco de Sales: «haz que seamos sencillos portadores de la verdad». 

Información religiosa

Huguet lleva más de media vida informando de todo lo que tiene que ver con su diócesis: «he cubierto cinco beatificaciones, el litigio de los bienes. Llegué a conversar con dos santos, José María Escrivá y Juan Pablo II», nos dice este periodista reconocido por la Asociación de la Prensa en 2002 para quien la noticia está a veces en lo más cotidiano. «El otro día hice un reportaje sobre un sacerdote diocesano que había estado en Cuba durante 15 años. Detrás de estas cosas siempre hay historias interesantes», apunta Huguet, quien opina que «la información religiosa no tiene por qué ser aburrida».