SÚPLICA A JESUCRISTO
San Enrique de Ossó[1]
Quiero conducir a tu presencia, Jesús,
a los que me has dado,
para que les hables al corazón,
les enamores de tu presencia
y los cautives en tu amor.
Son la mayor parte corazones jóvenes,
que no pueden vivir sin amar con pasión.
Descúbreles quién eres,
Muéstrales tu rostro,
Suene tu voz
en lo más secreto de su espíritu.
No te amarán, Jesús, si no te conocen,
Y no te conocerán
si tu gracia no les revela
el tesoro escondido de tu bondad
y de tu amor.
Viniste al mundo, Jesús,
para meter fuego en la tierra de los corazones,
y no quieres, sino que ardan en tu amor.
Ese es también mi deseo
y por eso te pido me des, como a Pablo,
el evangelizar a todo el mundo
las insondables riquezas de tu amor.
amén.
Aprender a compartir. Corpus Christi
Marcelo A. Murúa[2]
Compartir para que todo el mundo viva,
esta es, Señor, tu enseñanza,
el camino que nos invitas a hacer,
para renovar la esperanza de la humanidad.
Señor de la Vida
enséñanos a reconocer
nuestros panes y nuestros pescados,
quizás parecen poca cosa
pero compartidos con los otros
serán semilla de solidaridad fraterna.
Abre, Señor, nuestras manos
para que compartamos nuestros bienes,
nuestro tiempo y nuestros dones,
para que hagamos un mundo más fraterno.
Enséñanos a construir tu Reino.
Esconde nuestros egoísmos, y mezquindades,
invítanos a dar más que a recibir,
muéstranos el camino de la gratuidad y la donación,
para que seamos forjadores de comunión y fraternidad.
¿Qué has hecho por tu hermano?
Resuena en nuestros corazones,
clara y lacerante,
tu palabra de vida.
Ayúdanos a presentar
nuestras manos vacías
por haberlo dado todo, Señor.
Todo porque los otros vivan más.
[1] Fundador de la Compañía de Santa Teresa de Jesús. Popularmente ‘Teresianas’.
[2] Coordinador de Proyectos de Formación para Catequistas. Es argentino, catequista, escritor y formador laico con 30 años de experiencia en Cursos de Formación en la Fe,