En la víspera de Pentecostés, la Catedral de Barbastro acogió una emotiva y concurrida celebración de Confirmaciones, presidida por el obispo diocesano, Mons. Ángel Pérez Pueyo. Antes de la eucaristía, los 44 jóvenes confirmandos, dos de ellos de Graus, charlaron con don Ángel en la sacristía y tomaron en sus manos el báculo del obispo Florentino.
Lejos de formalismos solemnes, el prelado captó la atención de los presentes desde el primer minuto recurriendo a una «provocación jocosa» : «Confirmarse no es obtener el carné para entrar en el Namasté», señaló en alusión a un conocido local de ocio nocturno de la zona, explicando con humor el significado en sánscrito de la palabra («me inclino ante ti») para invitar a los jóvenes a buscar lo verdaderamente divino y profundo de sus vidas.
Diagnóstico de una generación «hiperconectada pero sola»
Durante la homilía, titulada de manera muy gráfica “Jesús: tu GPS”, don Ángel abordó las principales inquietudes e inseguridades de la juventud actual. El obispo reconoció el «dolor» que muchas veces le comparten los jóvenes en un mundo repleto de opciones pero desprovisto de certezas. «Estáis hiperconectados, pero paradójicamente os sentís con frecuencia solos y vacíos. Nunca habíais recibido tantos ‘likes’… pero al mismo tiempo os sentís tan inseguros».
El prelado lamentó que el ritmo de vida actual fomente «mucho ruido y muy poco silencio”, lo que empuja a muchos adolescentes a vivir agobiados comparándose con los demás, intentando encajar en grupos o aparentando lo que no son para no decepcionar. Ante las clásicas preguntas de qué estudiar o cuánto ganar, propuso un cambio de perspectiva: preguntarse dónde se puede amar y servir de verdad.
Activar el «GPS de serie»
Haciendo un paralelismo tecnológico y repartiendo octavillas con la imagen de un smartphone en el que Jesús muestra una ruta de navegación, el obispo aseguró que todos los seres humanos nacen con un «GPS de serie» gracias a sus padres. «Jesús es tu GPS… No es una frase bonita, es una provocación”, afirmó, recordando las palabras del Evangelio: «Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida».
«No habéis nacido para ser floreros”, enfatizó con vehemencia, distinguiendo claramente entre el placer y la felicidad real que da sentido a la existencia. El drama de mucha gente, advirtió, es «confundir intensidad con plenitud» basándose únicamente en acumular diversión o seguidores.
Un envío para iluminar la diócesis
Aludiendo directamente al sentido de la fiesta de Pentecostés, don Ángel aclaró que «el Espíritu Santo no es decorativo» ni baja sobre los confirmandos para que simplemente «se sientan religiosos». Al contrario, se les otorga para «encender la vida, sacarlos del miedo, de la superficialidad y de la mediocridad”, puesto que la Confirmación no es la meta, sino el comienzo de un compromiso real.
En el tramo final de su homilía, el obispo lanzó un llamamiento enérgico a la acción pastoral en el territorio: «Tu diócesis necesita jóvenes valientes. No necesita jóvenes perfectos; necesita jóvenes reales». Les encomendó la misión de mirar a su alrededor, detectar a quienes se sienten solos o rotos por dentro e iluminar el mundo viviendo sin máscaras.
La celebración concluyó en un ambiente festivo y de profunda renovación eclesial, con la invitación final a perder el miedo al silencio y a ser auténticos: «¡Sucedáneos, no gracias! Sé tú mismo, siempre».




