Pentecostés: La fuerza del Espíritu renueva el envío misionero – Carta del obispo de Tarazona

Vicente Rebollo Mozos
22 de mayo de 2026

Se cumplen 50 días del inicio de la Pascua. Durante todo este tiempo hemos estado celebrando la buena noticia de la resurrección de Cristo, convirtiéndonos, también nosotros, en testigos de Jesús Resucitado. El que murió en la Cruz vive para siempre y nos ha dado el don de la vida eterna a todos.

Hoy termina el tiempo pascual y comienza el tiempo de la tarea misionera de todos los seguidores de Jesús, “id al mundo entero y proclamad el Evangelio a toda la creación” (Mc 16, 15) Para que asumamos este compromiso recibimos el don del Espíritu Santo, que procede del Padre y del Hijo, que hemos recibido a través de los sacramentos del bautismo y de la confirmación. En este día de Pentecostés nos disponemos a recibir un nuevo impulso del Espíritu para nuestras vidas, con palabras de León XIV “el Espíritu que une nuestras historias a las de Jesús. Estamos involucrados en las cosas nuevas que Dios hace para que su voluntad de vida se cumpla y prevalezca sobre la voluntad de muerte” (Homilía en la vigilia de Pentecostés 2025).

El Espíritu Santo impulsa el dinamismo en la iglesia por eso, este día celebramos el día de la Acción Católica y del Apostolado Seglar, porque “donde está el Espíritu hay movimiento, hay camino” dice León XIV en esa misma homilía. Este día quiere servir para renovar el envío misionero de los bautizados con la fuerza del Espíritu, concienciándonos a todos de nuestra tarea de ser testigos de Cristo en el mundo, en nuestro entorno cotidiano.

El lema de este año es “Pueblo de Dios que sea sale al encuentro” porque el Espíritu une, crea comunión, hace familia, ayuda a caminar juntos para construir un Nuevo Pueblo de Dios, convocado a la comunión, participación y misión, como nos recuerda el sínodo de la sinodalidad. El número 58 del documento final dice que “cada bautizado responde a las exigencias de la misión en los contextos en los que vive y trabaja, desde sus propias inclinaciones y capacidades, manifestando así la libertad del Espíritu en la concesión de sus dones”.

Esta jornada nos quiere concienciar sobre nuestra participación en la vida pública por ser creyentes. La fe se vive y se expresa en nuestra vida con los demás, en la familia, trabajo en el compromiso social, porque no se trata de algo individual o íntimo, sino que es fuerza para transformar el mundo según la luz del Evangelio. Es construir una iglesia en salida, es decir, descubrir cómo nuestro ser bautizados nos llama a que nuestra Iglesia esté en medio del mundo para evangelizar, llevar la luz del Evangelio y apagar la oscuridad del pecado. Es la hora del compromiso, de la responsabilidad de todos como Iglesia, de cada uno como creyente; de nuestros movimientos y asociaciones para que fieles a sus carismas llenen el mundo del amor de Dios como en aquel primer Pentecostés.

Sintamos también nosotros la presencia de María a nuestro lado, en actitud orante, intercesora, para que el Espíritu Santo cale hasta lo más hondo de nosotros y nos haga sembradores del amor de Cristo, para que erradique nuestras divisiones y nos una como un único rebaño en torno al único Pastor.
Feliz día de Pentecostés.

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