El Seminario Diocesano de Tarazona ha acogido los días 5 y 6 de mayo dos intensas jornadas formativas dedicadas a la promoción de una cultura de protección y buen trato a la infancia y la adolescencia, dirigidas respectivamente a profesores y sacerdotes. Las sesiones, impartidas por DIDANIA – Federación de Entidades Cristianas de Tiempo Libre, han reunido a 47 profesores del colegio diocesano de la Sagrada Familia y de Ntra. Sra. del Pilar, ambos de Tarazona, y a 42 sacerdotes de nuestra diócesis, todos ellos comprometidos con la creación de entornos seguros para los menores.
La formación, de tres horas de duración, abordó contenidos esenciales como la situación y datos actuales de la violencia infantil, definición y tipologías de violencia, los indicadores para la detección y pautas comunicativas, la creación de entornos seguros y los códigos de buenas prácticas. Todo ello con el objetivo de comprender y afrontar la realidad actual de la violencia contra la infancia.
La formadora Heidi Correa, técnica de proyectos de protección de DIDANIA, subrayó la urgencia de sensibilizar a quienes trabajan con menores:“La violencia es una realidad existente, pero también podemos crear entornos seguros donde los niños y niñas puedan hablar de lo que les ocurre”. Correa explicó que uno de los objetivos principales es dotar a docentes y agentes pastorales de herramientas concretas para saber cómo actuar ante un posible caso de violencia: “A veces no sabemos qué hacer por desconocimiento o por miedo. Queremos que sepan acoger un relato, activar los protocolos y acompañar adecuadamente a un menor”.
La formadora insistió en la importancia de no cuestionar el testimonio del menor, evitar demoras en la notificación y conocer los indicadores que pueden alertar de una situación de riesgo, especialmente en el ámbito intrafamiliar, donde —según recordó— se concentran la mayoría de los casos. Asimismo, destacó la necesidad de generar entornos seguros desde tres dimensiones: el cuidado del espacio físico, la atención emocional y la convivencia: “Un entorno seguro implica espacios acogedores, gestión emocional y la existencia de referentes de escucha para los menores”.
En el caso de los sacerdotes, la formación incluyó además el Código de Buenas Prácticas de la Conferencia Episcopal Española, específico para el personal eclesial.
Correa expresó su agradecimiento a la diócesis por abrir este espacio formativo y recordó que la clave para avanzar es la continuidad: “La formación es poder. Cuando sabes qué hacer, puedes afrontar una situación sin miedo. Sensibilizar, formar y conocer los protocolos fortalece todo el sistema de protección”.
Las jornadas concluyeron con la entrega de los certificados de asistencia, que fueron entregados personalmente por el obispo de Tarazona, Mons. Vicente Rebollo, como reconocimiento al compromiso de los participantes con la protección de la infancia.








