Reynaldo Jesús Cárdenas Irías ya es diácono de la diócesis de Huesca

Miguel Barluenga
22 de marzo de 2026

La catedral de Huesca ha acogido este domingo 22 de marzo, quinto domingo de Cuaresma y Día del Seminario, la ordenación diaconal del seminarista Reynaldo Jesús Cárdenas Irías, en una celebración presidida por el obispo de la diócesis, el padre Pedro Aguado Cuesta, y arropada por numerosos fieles, sacerdotes, seminaristas, familiares y amigos llegados de distintos puntos de la diócesis.

La ordenación diaconal constituye el primer grado del sacramento del orden en la Iglesia Católica. Mediante este rito, el candidato queda configurado con Cristo siervo, llamado a vivir y ejercer su ministerio en el triple ámbito de la palabra, la liturgia y la caridad. Así, el nuevo diácono es enviado a proclamar el Evangelio y predicar, a servir en el altar y administrar algunos sacramentos, y a entregarse especialmente a la atención de los pobres y necesitados.

La celebración, enmarcada dentro de la eucaristía, ha tenido como momentos centrales la imposición de manos y la plegaria de ordenación por parte del obispo, signos esenciales de la transmisión del Espíritu Santo para el servicio. Tras ello, Reynaldo ha recibido la estola diaconal y la dalmática, así como el libro de los Evangelios, con el encargo de hacer vida lo que proclama y enseñar aquello que cree.

En su homilía, el padre Pedro ha querido dirigir unas palabras tanto al ordenando como a toda la asamblea, visiblemente numerosa y diversa, procedente de distintas parroquias y comunidades donde Reynaldo ha desarrollado su camino vocacional. El obispo ha estructurado su mensaje en tres claves: “anuncio, confianza y servicio”.

En primer lugar, ha subrayado la centralidad del anuncio de Cristo: “Te ordenas para anunciar a Cristo, para proclamar el Reino de Dios”, recordando que no se trata de una propuesta opcional, sino de ofrecer con urgencia la plenitud de vida que el Evangelio contiene. “Nunca hay que dejar de proclamar a Cristo”, ha insistido.

En segundo lugar, ha destacado la confianza como fundamento del ministerio. Dirigiéndose directamente a Reynaldo, ha recordado que no son las capacidades personales las que sostienen la misión, sino la fidelidad de Dios: “No es tu saber o tu simpatía lo que te dará la fuerza, sino la autenticidad con la que vivas y anuncies el mensaje”. En este sentido, ha animado a vivir desde la humildad y la conciencia de la propia fragilidad, confiando plenamente en el Señor.

Por último, ha puesto el acento en el servicio como esencia del diaconado: “El diácono es siempre servidor”. Ha recordado que este ministerio no es solo un paso hacia el sacerdocio, sino que marca profundamente el estilo de vida al que está llamado quien lo recibe: cercanía a los pobres, entrega a la comunidad y disponibilidad constante. “Deberás ser siempre servidor, constructor de comunidad y compañero de camino”, ha señalado.

La celebración ha concluido en un clima de acción de gracias y esperanza para la diócesis, especialmente significativo en el Día del Seminario, jornada dedicada a orar por las vocaciones y a sostener la formación de quienes se preparan para el ministerio. Con esta ordenación, la Iglesia en Huesca se enriquece con un nuevo diácono que, si es voluntad de Dios, continuará su camino hacia el sacerdocio al servicio del Pueblo de Dios.

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