Lidia y José Manuel ponen voz a la búsqueda de felicidad de una juventud que anhela plenitud

Rocío Álvarez
21 de enero de 2026

Lidia López, co-delegada de Pastoral Juvenil de la Archidiócesis y José Manuel Martínez, sacerdote de Caspe, participaron ayer 20 de enero en el programa Conexión Aragón para analizan a qué responde el despertar religioso que recogen las ultimas cifras del instituto de juventud y el CIS y qué buscan los jóvenes en la espiritualidad.

El corazón de los jóvenes es un terreno fértil donde Dios siembra un deseo de plenitud. Así se pudo percibir ayer en la pequeña pantalla gracias a Lidia y José Manuel, quienes en su intervención en Conexión Aragón no solo representaron a una generación, sino que pusieron voz a esa búsqueda profunda de felicidad y plenitud que late en el interior de tantos jóvenes católicos de nuestra diócesis. Desde la Archidiócesis de Zaragoza, recibimos este testimonio como un signo de los tiempos que nos impulsa a seguir ofreciendo respuestas auténticas a sus inquietudes más profundas.

La participación de Lidia y José Manuel en el programa permitió vislumbrar que, más allá de los estudios demográficos, lo que realmente define a nuestra juventud es una inmensa sed de trascendencia y una voluntad decidida de vivir una vida que valga la pena. Durante la entrevista, se puso de manifiesto que los jóvenes de hoy no se conforman con respuestas superficiales; buscan una verdad que dé sentido a sus alegrías y fortaleza en sus desafíos, demostrando una madurez espiritual que es motivo de gran esperanza para toda la comunidad cristiana.

En el transcurso del diálogo, se subrayó la importancia de que la Iglesia sea, cada vez más, ese espacio de acogida donde la búsqueda de felicidad de cada joven encuentre un eco y un acompañamiento real. Se explicó que el futuro prometedor de estos jóvenes católicos reside en su capacidad para integrar su fe en la vida pública, aportando una luz nueva a la sociedad zaragozana. Lidia y José Manuel recordaron, con su frescura y convicción, que la plenitud no es una meta inalcanzable, sino un camino que se recorre cuando uno se siente llamado a amar y a servir.

Se destacó la necesidad de seguir creando ámbitos donde puedan experimentar que su búsqueda de felicidad tiene una respuesta en el encuentro personal con Cristo y en la vida compartida en la Iglesia.

Lidia y José Manuel nos han recordado que el futuro está en manos de quienes se atreven a soñar en grande. Su testimonio es la mejor prueba de que la juventud católica de Zaragoza está lista para ser protagonista de una nueva etapa de evangelización, llena de esperanza y de alegría compartida.

Te invitamos a dejarte contagiar por la esperanza de este testimonio. Puedes ver la entrevista completa en el siguiente enlace:

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