Adamuz (Córdoba)

Jesús Moreno
21 de enero de 2026

Con nuestra sincera condolencia con las familias y personas afectadas

y con nuestra oración por el eterno descanso de los difuntos en tan lamentable accidente ferroviario.

 Unido a los familiares de los que han muerto, a su dolor, al vacío que comienzan a sentir por la ausencia de los que se han ido.

 Cuando escribo estas líneas, las personas fallecidas son 42.

Los hospitalizados son 39 (12 de ellos en la UCI)

 La vida humana es frágil.

Perecedera.

La vida humana es un don.

Insuperable.

En este mundo.

La vida humana termina.

De modo natural.

Por accidentes inesperados.

Por hambre. La mayor injusticia humana.

En el vientre de la futura madre. Que ya no lo será.

Por desgracia natural en el proceso de gestación.

Por aborto provocado. Matar a quien no puede defenderse.

La vida humana encuentra la muerte.

En tantos Adamuz dispersos por el mundo.

El progreso facilita la vida. En unos países más que en otros.

Y se lo cobra en vidas arrebatadas.

Cuando la vida de los seres humanos no es el primer fin de la política.

El poder -envuelto en palabras de vida-

Es la meta de muchos y de abundantes instituciones

Ese progreso es necesario. Proclama la capacidad humana.

Don de Dios.                                                                                                                                         .

Señor, amigo de la vida.

(Sabiduría 11,22)

Aunque ciertos “progresos” arruinan la tierra.

Abusan irreparablemente de la creación.

Dios perdona SIEMPRE. La persona humana, A VECES. La naturaleza, NUNCA.

Algunos empobrecen todavía más a los ya empobrecidos.

El progreso está concebido para mejorar la vida del ser humano.

Pero comienza -debe comenzar- con respetar la naturaleza de lo que nos ha sido dado.

La vida es el primer don que hemos recibido.

Sin ningún mérito de nuestra parte.

Que todo progreso comience por poner la vida -en toda su extensión-

en el centro, arriba y abajo, al este y al oeste.

En la cabeza y en el corazón de quien piensa en el progreso y ayuda a su crecimiento.

EL SER HUMANO.

 

Concédeles, Señor, el descanso eterno.

Y a sus familiares, fortaleza y esperanza.

 

“Yo soy el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, tus antepasados”.

Por tanto, Dios no es Dios de muertos, sino de vivos,

pues para Dios todos ellos están vivos. (Mt 22,32)

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