La Fundación Santa María de Albarracín concluyó la XXVII edición de su prestigioso Ciclo de Cursos Superiores de Conservación y Restauración de Bienes Culturales, un programa formativo de referencia nacional que mantiene su compromiso con la preservación del patrimonio y la especialización profesional. El ciclo se desarrolla gracias al apoyo del Gobierno de Aragón a través del Instituto Aragonés de Empleo (INAEM), colaborador fundamental desde finales de los años noventa.
A lo largo de 2025 se impartieron ocho especialidades —textiles, encuadernación, fotografía, pintura de caballete, retablos, materiales metálicos, técnicas láser y consolidación de morteros— en las que participaron setenta y siete restauradores procedentes de distintos puntos de España. Todos los cursos siguieron una metodología eminentemente práctica, basada en la intervención directa sobre obra real y en la aplicación de criterios profesionales bajo la supervisión de un total de diez especialistas de reconocido prestigio.
Durante esta edición se intervino un total de veintidós obras históricas de diversa tipología y cronología, que sirvieron como eje del aprendizaje. Entre las actuaciones más destacadas se encuentra la finalización y el montaje in situ del retablo de Villar del Salz; la intervención sobre una campana histórica dentro del curso de materiales metálicos; así como vestimentas y piezas textiles históricas, encuadernaciones patrimoniales, obras de pintura sobre lienzo y tabla, fragmentos arqueológicos metálicos, así como morteros históricos trabajados en la ermita de San Juan de Albarracín. Junto a estas actuaciones, los participantes han desarrollado numerosos ensayos, muestrarios y pruebas técnicas sobre otros materiales sin valor patrimonial, fundamentales para afianzar procedimientos y contrastar soluciones antes de su aplicación en bienes originales.
Los resultados de esta edición vuelven a poner de relieve la solidez del denominado ‘modelo Albarracín’, una metodología formativa que combina excelencia docente, práctica aplicada y una estrecha conexión con la realidad profesional. La participación en estos cursos favorece la inserción laboral y la especialización avanzada, consolidando un itinerario coherente entre formación y empleo en el ámbito de la conservación y restauración del patrimonio.
La actividad del Centro de Restauración de la Fundación, integrado actualmente por siete restauradores —la mayoría formados previamente en estos cursos— complementa y amplía el impacto del ciclo formativo, garantizando su proyección real en el territorio. Durante 2025, desde el Centro se ha intervenido en obras de relevancia como la Escalinata de Teruel, la talla de San Millán de Orihuela del Tremedal, la consolidación de los metales arqueológicos de la necrópolis celtibérica de Bronchales, la talla de San Roque de Torrelacárcel o la portada gótica de la iglesia de Molinos, entre otras actuaciones en curso.
