Centro Fogaral de Zaragoza un centro de Cáritas que ayuda a mujeres víctimas de trata

Fabio Ovalle Medina
28 de noviembre de 2025

El Centro Fogaral de Zaragoza es un centro de Cáritas que ayuda a mujeres en situación de prostitución o víctimas de trata con fines de explotación sexual. El centro les ofrece un servicio de acogida, información, orientación, acompañamiento y seguimiento individualizado, apoyando el desarrollo de su autoestima y autonomía. También sensibiliza a la sociedad imparte formación especializada, trabaja en red y denuncia la realidad del mundo de la prostitución.

En el «Espejo de la Iglesia en Aragón» de COPE dialogamos con Marta Jiménez Javier Muñoz, directora del Centro Fogaral en favor de las víctimas de trata, quien nos habló de las distintas realidades que se encuentran en este centro. A continuación, transcribimos la entrevista.

Rocío Álvarez: Marta, el Centro Fogaral, es la respuesta de Cáritas a una, pues de las realidades más duras, que podríamos encontrarnos. ¿Podrías explicarnos en qué consiste la misión de Fogaral y qué implica ser un centro que ayuda específicamente a mujeres víctimas de trata?

Marta Jiménez: Mira, haber, primero voy a empezar por la segunda parte de la pregunta, ¿vale? Ser un centro que ayuda a mujeres que están en situación de trata, de explotación sexual significa que tenemos que ser un centro donde las mujeres se sientan seguras. Seguras para poder contar lo que les está ocurriendo y seguras, incluso físicamente, ¿vale? Porque tenemos que ser un espacio donde la mujer sienta que aquí no corre ningún peligro, que aquí puede bajar las alertas, de estar vigilante en situación de estrés continuo que tienen siempre. Eso es algo que tenemos que ofrecerle como centro, ¿qué es lo que intentamos?, pues bueno, acoger, orientar, crear puentes entre la mujer y todos aquellos espacios de Aragón o de Zaragoza, que la mujer pueda necesitar, ya sea espacios otros espacios sociales, espacios donde la mujer pueda ser atendida por psicólogas, donde la mujer pueda tener asistencia jurídica, donde la mujer pueda formarse, donde pueda iniciar un proceso para insertarse laboralmente, a todo aquello que facilite la situación de la mujer, nosotras creamos una red alrededor de la mujer, con todas para intentar cubrir todas las necesidades que tienen ¿Qué problema hay? que bueno, qué cómo sociedad ofrecemos muy poco a estas, a estas mujeres, como sociedad la red se rompe muy muy pronto, no hay los recursos necesarios, las políticas sociales, integrales necesarias que respondan a las necesidades de las mujeres, que reparen los daños y traumas han sufrido.

R.Á.: Además, a menudo podemos pensar que la trata es un problema lejano de otros lugares, pero también ocurre en nuestra ciudad, ¿cómo describirías esa realidad de la explotación sexual y la trata que encontráis en Zaragoza y que perfil de mujer sele ser víctima de esta situación?

M.J.: Mira, haber, efectivamente en nuestra ciudad hace rato ocurre, en los pueblos, o sea, las zonas rurales también, no por el hecho de ser una ciudad ocurre más o menos que en zonas rurales, o sea, es algo que está ahí, al lado nuestro. Yo lo primero creo que tenemos que quitarnos como ciudadanos, la venda de los ojos y estar atentos a distintas situaciones que podemos ver alrededor nuestro. Es muy importante actuar para poder darte cuenta de las situaciones que tenemos a nuestro alrededor. ¿Eso que quiere decir? que bueno que como ciudadano también tenemos nuestra labor, que podemos poner nuestro granito de arena en situaciones que podemos ver un poco extrañas. Actualmente las mujeres víctimas de trata, se encuentran mucho en pisos, en pisos de bloques de vecinos, como donde todos más o menos vivimos y pasan muy desapercibidos, pero tú como vecino puedes darte cuenta, puedes pensar que lo que está ocurriendo en ese piso que hay en tu bloque, no es normal, entonces puedes actuar, una forma de actuar es poniéndolo en conocimiento de cuerpos de seguridad, que lo puedes hacer de forma anónima, no te van a pedir ningún tipo de identificación ni nada. Las mujeres que atendemos en estos momentos, son mujeres, cuando son víctimas de explotación sexual y de trata, lo primero que son mujeres rodeadas de situaciones muy duras, de mucha violencia hacia ellas, mujeres que a las que se les recorta sus derechos como persona de forma horrible y por lo tanto son mujeres que están muy vulneradas. Yo diría que son como, yo de más siempre me gusta recordar que estas mujeres están ahí porque hay hombres que las usan, si digo usar, utilizar, porque es lo que al final hacen, usar, utilizar el cuerpo de las mujeres, si esos hombres no usaran esos cuerpos de las mujeres, no sería necesario que hubiera trata, esto iría desapareciendo poco a poco. Entonces creo que es muy importante también este mensaje, al ciudadano, el perfil que tenemos así más común en estos momentos, pues bueno sobre todo es mujer extranjera, ¿vale? dentro de ser mujer extranjera, pues ahí el perfil estaría mujer colombiana, en edad entre los ,pues pongamos 25-26 y 35-36 años y bueno son mujeres que tanto sean colombianas, que sean del país que sean, salen de sus países siendo engañadas, pero salen huyendo de situaciones de extrema precariedad tanto a nivel económico como a nivel de violencia, hoy en día no es difícil encontrar una mujer que huye de su país por situaciones de violencia de género y acaba aquí en España cayendo, siendo explotadas sexualmente o incluso atacada.

R.Á.: Ya para terminar Marta, ¿qué mensaje crees que la sociedad aragonesa necesita escuchar para comprender la complejidad de la trata, aunque ya nos has contado mucho realmente?

M.J.: Pues a ver yo creo que el mensaje es que estar al lado de nuestras mujeres víctimas de trata, que son vecinas nuestras, que son ciudadanas de nuestras ciudades, en nuestros pueblos y que tenemos que acogerlas, habría mensajes a muchos niveles como vecinos, ya lo he comentado antes, pero luego también como sociedad en general, pues, bueno, intentar poner más fácil todo, los políticos están ahí, son los que legislan pero nosotros como ciudadanos, podemos hacer muchas cosas, darnos cuenta que le está ocurriendo a la persona, a la persona que tenemos, a nuestra vecina de al lado, a la persona con la que yo qué sé coincidimos en el supermercado y la vemos que va apurada y que puede estar preocupada o si vemos pues una mujer que, pues, yo qué sé, que está que está llorando porque de una forma que no es normal, pues no sé intentar acercarnos, ¿no? intentar ser más abiertos a aquello que vemos a nuestro alrededor.

 R.Á.: Claro porque realmente, desde esa seguridad que se sientan seguras para hablar, le es muy difícil para una mujer víctima de tratar salir de ese ciclo de explotación.

M.J.: A ver, es muy difícil salir, no es porque les resulte difícil a ellas, sino porque como lo he dicho como sociedad no se lo ponemos fácil, no hay políticas sociales que vayan directas a ellas, en este país no tenemos una ley integral contra la trata, bueno literal y nada, no tenemos ley. Entonces, pues, bueno, cuando una mujer acude al centro e intenta iniciar un proceso para salir del agujero donde está, tiene por delante una carrera de obstáculos, porque no van a encontrar el camino fácil, entonces, no se lo ponemos fácil. Y muchas veces que la mujer quiere abandonar la situación de explotación sexual en la que está, pero como sociedad no les ofrecemos nada, ¿no? O sea, las personas tienen que vivir, normalmente. La mujer, cuando migra la mayor parte de las veces, dejando una familia en origen, ya sean hijos o hermanos o padres, y claro si ella no manda dinero desde aquí, pues aquella familia se queda en mala situación, entonces muchas veces, por mucho que la mujer quiera abandonar, quiera salir de la explotación sexual, si no les ofrecemos a cambio un itinerario por donde ella pueda formarse, pueda tener una vivienda digna, pueda tener una estabilidad, la situación administrativa es muy importante ¿no? la mayor parte de estas mujeres están en situación administrativa irregular. Hay muchas de estas mujeres que, por el hecho de ser víctimas de trata de explotación sexual ni siquiera pueden acceder al empadronamiento, que es una obligación, pero también es lo que te abre la puerta a los derechos como ciudadana, entonces, es muy, o sea, hay mujeres que consiguen salir y dejar todas esas situaciones de trata, pero, aun así, luego la situación que tienen por delante es muy complicada para salir adelante.

 R.Á.: Pues Marta, Jiménez, directora del Centro Fogaral, muchísimas gracias por contarnos y poner rostro a esta labor que desempeñáis, Marta, muchas gracias y un saludo.

M.J.: Muchas gracias a vosotros por interesaros por este tema.

 

Para tener en cuenta.

Fogaral en el centro destinatario junto con alguna otra iniciativa de la Conferencia Episcopal Española de las Donaciones que está recogiendo la Archidiócesis de Zaragoza con motivo del Jubileo 20225, poniendo el foco en la trata como la «esclavitud del siglo XXI».

Las donaciones las pueden realizar a través del código de Bizum: 08820. En nuestra página web www.archizaragoza.org y en la hoja diocesana de este domingo 30 de noviembre encontrarán toda la información.

La Archidiócesis también recuerda a todos los fieles y ciudadanos que el plazo para realizar aportaciones económicas a este proyecto benéfico concluye el próximo 31 de diciembre. Es la última oportunidad del año para sumarse a esta causa humanitaria y evangelizadora.

Todo lo recaudado será donado íntegramente a entidades y programas que trabajan en la prevención, sensibilización y el acompañamiento integral de las personas afectadas por la trata.

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