En la noche de Martes Santo la Cofradía del Descendimiento de Barbastro realizó su estación de penitencia, llevando a las calles el paso de La Piedad, con el estreno de la corona de la Virgen. La procesión de las Lágrimas de María partió de la Catedral y en la Plaza Palacio realizó la oración inicial, a cargo del párroco in solidum de la Unidad Pastoral, Jaime Cruz.
Con el acompañamiento de los tambores, Enrique Padrós -responsable diocesano de cofradías-, Pilar Zazurca -cofradía del Pilar y Noelia Ferris –presidenta de La Piedad de Monzón, hicieron la lectura de las tres lágrimas de María: de dolor, de oración y de esperanza.
Sonó aquí la primera de las jotas que acompañan el recorrido de la cofradía, compuestas por Pablo Gracias. “Bombos y tambores lloran, hacen retumbar la Tierra. Ante su Piedad Sagrada, caen en noche cerrada”, cantó una de las cofrades.
La procesión, presidida por el obispo, inició su recorrido hasta la Plaza Aragón. Allí, su presidente, José Abad, reflexionó sobre la XIII estación: Jesús es bajado de la cruz y puesto en los brazos de su madre. Sus palabras dieron paso a una segunda jota: “Vidriera que habla en el tiempo, Y hoy la Piedad en Barbastro, lleva en sus brazos a Cristo”.
El acto concluyó con la lectura de la oración final, pidiendo la gracia de la fe y la perseverancia bajo la cruz hasta el último suspiro. Los cofrades llevaron el paso de nuevo a la Catedral, desde donde saldrá el Viernes Santo.




