“Haz pocos propósitos. Haz propósitos concretos. Y cúmplelos con la ayuda de Dios.
Concreta. Que no sean tus propósitos luces de bengala que brillan un instante para dejar como realidad amarga un palitroque negro e inútil que se tira con desprecio.” Estas son las palabras de Josemaría Escrivá que recuerdo, en los inicios de año, a todos los arrepentidos de los atracones navideños. En el mes de enero se junta una peligrosa combinación: una concentración de excesos dietéticos con una larga lista de propósitos para el nuevo año.

Las promesas de dietas milagro, la venta de productos dietéticos y el efecto “yo-yo”en el peso corporal, es un bucle que genera millones de ingresos a empresas que obtienen beneficios en base a los “propósitos bengala”.

Brillan un instante, generando grandes emociones, para pasar rápidamente a un amarga oscuridad, frustración e impulsivas conductas. Para hacerse una idea de la magnitud del negocio, por ejemplo Naturhouse tiene una capitalización de mercado de 271 millones y Ponokal tiene un valor próximo a los 100 millones de euros, entre otros. (El Confidencial, 2017)

El único criterio que rige nuestro peso corporal son nuestros hábitos, los pequeños gestos que repetimos a diario. Las costumbres, los gustos, la forma de reunirnos a comer, de cocinar, de hacer la compra. Todas estas conductas son las que generan cambios en nuestro cuerpo. Es este el motivo por el que podemos decir: las dietas no practican yo-yo, son nuestros hábitos los que van y vienen. 

Si durante unas semanas llevas a cabo grandes cambios en tus hábitos practicando una severa dieta, el cuerpo se adaptará a esta situación, aparentando buenos resultados. Sin embargo, en cuanto abandonemos la dieta volviendo a los hábitos anteriores, el cuerpo volverá a adaptarse a la situación inicial. Nuestro cuerpo no es más que el fiel reflejo de nuestros hábitos. La aceptación de esta realidad es el primer paso hacia la educación nutricional.

No hay inconveniente por cometer algún exceso en un momento de celebración, ni tampoco por perder un par de kilos durante una época de estrés. Lo importante es establecer unos hábitos nutricionales que nos permitan mantener un peso corporal adecuado y una buena salud durante todo el año. En caso de desear conseguir un propósito duradero la mejor recomendación será siempre consultar a un especialista.

Que 2019 sea un año lleno de propósitos cumplidos.