El Campamento Diocesano de Familias regresa al valle de Pineta con una propuesta que combina naturaleza, servicio, convivencia y vida de fe en un entorno privilegiado para padres e hijos.
En esta entrevista para El Espejo de COPE Zaragoza, Víctor Pérez, miembro de la Delegación de Familia y Vida de la Archidiócesis de Zaragoza, explica que el Campamento Diocesano de Familias nació con el deseo de crear un espacio donde los matrimonios y sus hijos puedan fortalecer los vínculos familiares y compartir la fe de una forma sencilla y cercana. La experiencia se articula en torno a tres pilares: el servicio, la naturaleza y la vivencia cristiana, con la Eucaristía, la oración y la adoración como centro de cada jornada.
El campamento, que celebra este año su tercera edición, reúne a un centenar de participantes en el valle de Pineta, donde las propias familias colaboran en la cocina, la limpieza, la organización y las actividades. «Lejos de ser una carga, el servicio se convierte en una auténtica escuela para padres e hijos», señala Pérez, quien destaca también el valor educativo de dormir en tiendas de campaña y vivir unos días en plena naturaleza, favoreciendo la convivencia, el espíritu de aventura y el contacto con la creación.
El éxito de la iniciativa queda reflejado en la rápida ocupación de las plazas: las 100 disponibles se completaron en apenas tres días, y más del 90 % de las familias repiten la experiencia. Pensando ya en la edición de 2027, la organización estudia la posibilidad de ampliar la oferta con un segundo turno. Además, facilita material de acampada a quienes lo necesiten y ofrece ayudas económicas para que ninguna familia deje de participar por motivos económicos. «Es una experiencia que los padres descansan, los hijos recuerdan durante todo el año y que ayuda a descubrir que la fe también se construye en familia», concluye.