En el marco del Año Jubilar de San Ramón Obispo, la Diócesis de Barbastro-Monzón presenta el tercer capítulo del itinerario espiritual para acompañar a los fieles en un camino de libertad. En este mes de septiembre, y bajo el título «Libre del poder», el obispo de Barbastro-Monzón, Monseñor Ángel Pérez Pueyo, nos invita a reflexionar sobre la imposición del dominio y la verdadera autoridad cristiana, que nace del servicio y la humildad
El episodio destaca la figura de san Ramón, a quien arrebataron la diócesis de Barbastro-Roda y desterraron de su pueblo, pero conservó intacta su libertad interior al vivir unido a Dios. A pesar de perder el cargo, el santo patrón mantuvo el cariño de su pueblo gracias a una autoridad nacida de la cercanía y el servicio. En lugar de entender el báculo episcopal como un símbolo de poder o privilegio, lo asumió como el cayado del buen pastor utilizado para sostener, proteger, consolar enfermos y escuchar a los campesinos en pueblos y montañas.
La reflexión central del mes contrapone la imposición del poder frente al crecimiento que genera la verdadera autoridad. Mientras que el poder busca dominar, controlar y exigir obediencia ciega, la autoridad cristiana acompaña, hace crecer y despierta la libertad. Don Ángel enfatiza la enseñanza de Jesús de que el primero debe ser el servidor de todos, promoviendo un modelo de gobernanza humilde en familias, empresas, parroquias y unidades pastorales.
El reto de septiembre: ¿Nos imponemos o ayudamos a crecer?
Para el mes de septiembre, el obispo lanza un nuevo reto e invita a los participantes a examinarse diariamente sobre si buscan imponer su voluntad o ayudar a crecer a los demás. Entre las acciones propuestas destacan ceder la palabra, escuchar opiniones distintas, reconocer el valor del otro y animar a quienes pasan desapercibidos. El itinerario espiritual concluye reafirmando el lema jubilar: «Libres para amar, unidos para caminar».