Cuenta la crónica que, al finalizar la primera procesión del Santo Entierro de Barbastro, aquel Jueves Santo de 1619, los cofrades regresaron al templo Catedral desde donde habían partido y allí, todos juntos a los pies del Monumento, entonaron un cántico de acción de gracias al Señor por haber podido llegar a celebrarla tan solemnemente como deseaban. Nosotros hoy, al igual que nuestros antepasados cofrades, hemos vuelto a nuestra Catedral, para clausurar un Año Jubilar, inaugurado también en este mismo templo de forma solemne.

Y como ellos, lo hacemos también todos juntos para dar gracias a Dios por haber podido celebrarlo. Es justo y es necesario dar gracias a Dios, como se dice en el prefacio de la Misa. Además, nosotros, en esta ocasión, tenemos todos los motivos para ello.

El Año Jubilar extraordinario fue concedido por la Santa Sede a la Diócesis de Barbastro-Monzón con motivo del 400 aniversario de la Procesión general del Santo Entierro de la Ciudad de Barbastro: Del 28 de marzo de 2019 al 28 de marzo de 2020, y que fue solicitado por nuestro Obispo, don Ángel, haciendo suya la petición que le fue formulada por la Junta Coordinadora de Cofradías de Barbastro. Hoy, por los motivos que todos conocemos, celebramos trasladada, la Eucaristía de clausura que estaba prevista celebrarse el pasado domingo 29 de marzo.

Para conmemorar este Año Jubilar han tenido lugar más de 25 actos, culturales, religiosos y caritativos, actos con esencia cofrade que han querido propagar a toda la diócesis la alegría por este año de gracia. Sería prolijo enumerarlos todos, voy a elegir solo uno, quizá no tan llamativo como otros, pero donde quedó de manifiesto la comunión de la Iglesia: que fueron las 7 jornadas de oración preparadas por cada una de las cofradías integrantes de la Junta Coordinadora con las distintas delegaciones diocesanas. La Hermanitas de Ancianos Desamparados acogieron con toda solicitud estas jornadas celebradas en su Capilla.

Como decía al principio vamos a celebrar esta Eucaristía en acción de gracias a Dios. Gracias a Dios por inspirar la idea del año jubilar a los que podían llevarlo a cabo. Gracias por las personas, cofrades, que no han regateado tiempo ni esfuerzo para preparar todas las actividades programadas durante este año. Gracias por las autoridades e instituciones
que con generosidad han contribuido con su aportación. Por eso estamos hoy aquí al finalizar este Año Jubilar, todos juntos, para dar gracias a Dios por habernos concedido la gracia de vivir un Año Jubilar, en el que hemos podido experimentar el don de la fraternidad cofrade y con la ayuda de Dios poder llegar a alcanzar la reconciliación y la conversión de nuestro corazón para llegar hasta Él.

En este domingo XIII del tiempo ordinario se nos va a proclamar también la Palabra de Dios, y vamos a escuchar a Jesús que nos lo pide todo, que le prefiramos a Él más que a la propia familia. Puede sorprendernos sus palabras, pero sabemos que su yugo es suave y su carga ligera. Y sabemos también que Él nos va a dar todo lo que necesitemos. La realidad profunda es que le preferimos a Él, porque, antes, nos eligió preferentemente a todos nosotros.

Enrique Padrós- Delegado de Cofradías de Barbastro-Monzón