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Silvia Peropadre, delegada de celebración de Barbastro-Monzón, destaca la formación como uno de los pilares del próximo curso

Ascen Lardiés
19 de julio de 2026

Casi en el ecuador del verano, la delegada del área de Celebración de la Diócesis de Barbastro-Monzón, Silvia Peropadre, ha realizado un balance del curso que ya hemos despedido y que ha estado marcado, en primer lugar, por la gratitud. Según explica, el envío de nuevos animadores de la comunidad ha sido clave para que las comunidades de los pueblos más pequeños mantengan viva su fe. Asimismo, ha resaltado la labor de los nuevos ministros extraordinarios de la comunión, cuya dedicación permite acercar la Iglesia a enfermos, ancianos y personas hospitalizadas.

Entre los logros destacados de este periodo se encuentran el impulso a la formación, mediante un esfuerzo notable en la capacitación de todos los agentes y servidores de la Iglesia para mejorar la conciencia eclesial en su servicio. Asimismo, en cuanto a la organización diocesana y gracias a la colaboración de los sacerdotes, se han organizado los horarios de todas las celebraciones de la diócesis, los cuales se integrarán próximamente en la página web para facilitar la participación de los fieles. Finalmente, destaca la calidad celebrativa, habiéndose consolidado el uso de subsidios semanales preparados por sacerdotes y un equipo de difusión, que unifican criterios y cuidan la calidad de la liturgia.

Respecto a las perspectivas ante el Año Jubilar de San Ramón, de cara al futuro inmediato, la Delegación se vuelca en este acontecimiento definido por Peropadre como una oportunidad extraordinaria para fortalecer la comunión entre parroquias y renovar la vida espiritual de la diócesis. Desde su área, se apostará por promover celebraciones significativas y materiales que ayuden a descubrir los valores y la espiritualidad del patrón.

Para el próximo curso, las prioridades están claramente definidas. El objetivo principal seguirá siendo la formación continua, con especial atención a los animadores de la comunidad. Al mismo tiempo, se trabajará intensamente en la coordinación del Jubileo mediante la programación de los actos previstos tanto a nivel de arciprestazgos como a nivel diocesano. Por último, el reto de la presencia territorial consistirá en asegurar que la vida celebrativa llegue a todos los rincones del territorio, contando con la colaboración esencial de los animadores y sacerdotes, quienes representan la presencia de la Iglesia en las zonas de más difícil acceso.

Con estas previsiones, la delegación de celebración busca que el jubileo no sea solo un evento, sino una experiencia viva de encuentro y misión para toda la comunidad diocesana.

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