El pasado 19 de marzo, día de San José, la delegación del Encuentro inició su acción diocesana dirigida a reavivar nuestro TESTIMONIO del amor de Dios en la vida de cada día, con las personas que nos rodean, de nuestro pueblo, de nuestro barrio, nuestros vecinos, la familia, los amigos, los tenderos donde compramos, los que nos encontramos por la calle cuando vamos a trabajar cada mañana, si tenemos un empleo, y que vemos todos los días…

Nuestra mirada se puso en la realidad de la pobreza y las personas empobrecidas, que cada día son más a causa de esta crisis económica que nos invade y que ha multiplicado el número de parados y los empleos precarios. En los próximos meses, aprovechando la festividad del 1 de mayo, san José Obrero y Día Internacional de los Trabajadores, vamos a fijarnos en la necesidad de ser TESTIGOS DE LA JUSTICIA, para, en palabras del papa Francisco, “Permitir a los pobres una vida digna a través del trabajo”.

Es significativo que de lo poquísimo que los evangelios nos dicen de san José es… que era carpintero.