Con este lema abordó la cuestión del trabajo el Catedrático de Estética y Teoría de las Artes, Ricardo Piñero (León, 1965). Lo hizo el jueves, 25 de abril, en el Patio de la Infanta, en un evento organizado por Alumni Universidad de Navarra en colaboración con Fundación IberCaja. Su título, “Trabajo y vida: la revolución pendiente”, atrajo a doscientos participantes que acudieron para redescubrir el sentido del trabajo en la dignidad, la confianza y, sobre todo, el servicio.

El encuentro comenzó a las 19.30 h., con la presentación a cargo de Jorge Cartañá, presidente de la Junta Alumni en Zaragoza. Piñero inició su conferencia definiendo lo que el trabajo significa, empezando por el ámbito universitario y filosófico donde él se desenvuelve: “Somos la cuadrilla de enfrente de la de Buzz Lightyear: Del infinito al más acá. Nos interesa el infinito aquí y ahora”. Para ilustrar esta idea del trabajo como vehículo de trascendencia, citó la Sagrada Escritura, cuando en el relato de Creación se apunta que Dios creó al ser humano para trabajar (Gn 2, 15).

El trabajo no es un castigo. Para el ave, ¿volar es un castigo?

A continuación, señaló el núcleo de la relevancia del trabajo y el papel que juega en la vida de las personas. No sólo como conector, sino como parte de su esencia, por la relación intrínseca que tiene con la dignidad del hombre. Aunque no todos los días parezca fácil: “Los picos de sierra son fundamentales. Incluso los bajones. Porque nos van a llevar más arriba”. “Felicidad, libertad y verdad” forman parte del auténtico desarrollo del trabajador, cuando se trata de un trabajo noble. No se trata de penetrar en el mundo laboral a cualquier precio: “Lo que nos permite el verdadero progreso es reconocer nuestro origen y mejorar donde vamos. Ese es el verdadero desarrollo”.

El catedrático Ricardo Piñero rodeado de jóvenes que lo escuchan, tras el acto.

“La clave de la vida para un ser humano es que su pensar sea su hacer: coherencia entre lo que piensas y lo que haces”. Ese es el camino que permite acoger el regalo del trabajo que viene de Arriba. Para terminar, quiso subrayar tres enseñanzas de Josemaría Escrivá, santo aragonés, al respecto de este asunto: en primer lugar, que el trabajo es “participación en la obra creadora de Dios”; en segundo lugar, “realidad redimida y redentora”; finalmente, “medio y camino de santidad -la auténtica felicidad-, realidad santificable y santificadora” (Es Cristo que pasa, nº 47).

Para finalizar el evento, hizo su entrada la Rectora Magnífica de la Universidad de Navarra, María Ibarburu: “Nuestra universidad nació del sueño de unos pioneros, impulsados por la audacia de un sueño y la amistad. 72 años después, sigue siendo un sitio de audacia, de lanzarnos a aventuras difíciles y de hacerlo con amigos”. A continuación, anunció un nuevo proyecto: la creación del Centro BIOMA, Biodiversidad y Medioambiente, desde “la visión 360 de la ciencia, al servicio de la persona y de la sociedad, de la cuestión social”. Así lo describió antes de animar a los asistentes a seguir ayudando a los 427 estudiantes beneficiados de la Beca Alumni, insignia de la universidad.