Fieles a la promesa que hicieron a su patrona en el año 1690, los binefarenses fueron en romería a visitar el primero de mayo a la Virgen del Romeral. Portando la imagen de esta advocación, desde la iglesia de San Pedro, los fieles acudieron a la ermita donde el párroco moderador de la Unidad Pastoral de Binéfar, José Antonio Castán, celebró la eucaristía. Tras el canto de los gozos, el presidente de la Coordinadora de Cofradías de Monzón, Antonio Raluy Pirla, pronunció un excelente e intimista pregón mariano en tono familiar y cercano que fue largamente aplaudido.

A continuación, los ganadores del XIV Certamen poético de Piropos a la Virgen del Romeral leyeron sus composiciones: las tres ganadoras ex aequo en categoría infantil (Alma Sangronis Mazas, Amaya Bagué Mozas y Aitana Porta Puyol; Mateo Pueyo Lapuente, en adultos local, con la obra titulada: Camino p’a quererla; y Fátima Chamorro Merino, de Alcalá de Henares, con Humilde María, en adultos general.

La niña Aitana Puyol decidió de forma espontánea entregar su premio al mantenimiento de la ermita, acción secundada por la ganadora en categoría de adultos general, Fátima Chamorro, y que motivó la determinación unánime de contribuir comunitariamente en la restauración y enlucimiento de la capilla en que se da culto a la Virgen del Romeral.

El Jurado del XIV Certamen poético de Piropos a la Virgen del Romeral recibió 92 poemas infantiles, 10
piropos de poetas locales y 36 de la categoría general de adultos, una participación que ratifica la vitalidad y el atractivo que mantiene el certamen. En este sentido, han destacado la recepción, por primer año, de poemas provenientes de alumnos del IES Sierra de San Quílez. El jurado ha agradecido a la secretaria del certamen su interés y dedicación al mismo desde el primer momento de su institución, evidenciados en las muchas labores de recepción, escaneado, ordenamiento y envío electrónico a los miembros del Jurado, y atención a los ganadores.

Para que lloviera

En el año 1690, ante una durísima sequía, los vecinos Binéfar hicieron voto de subir en romería a la ermita de Nuestra Señora la Virgen del Romeral, si esta hacía que lloviera. Y llovió. Así que, desde hace más de trescientos años no falta la visita de los romeros a su patrona, al pie de la Sierra de San Quílez, para darle gracias por su protección. Todos los años, los fieles han caminado hasta la ermita para celebrar la eucaristía, unidos en la oración, rogando por tantas necesidades y por la necesaria y muy deseada lluvia.