Primera Misa en su pueblo natal de nuestro paisano Florencio Roselló como Arzobispo

El pasado domingo, 11 de febrero, el Padre Florencio Roselló presidió su Primera Misa Episcopal en su Alcorisa natal. Previamente, a las cuatro de la tarde fue recibido oficialmente en el Ayuntamiento donde firmó en el Libro de Honor y donde se le hizo un regalo de su pueblo natal: el cuadro ganador del Concurso de Pintura Rápida 2024, de la Semana Cultural de Alcorisa, sobre la estación y camino del “tren que no fue”, todo un símbolo de nuestra tierra turolense.

Intervino en esta recepción el Presidente de la Diputación de Teruel, Joaquín Juste, que manifestó cómo nuestra provincia de Teruel se sentía agraciada con el nombramiento de Arzobispo de Pamplona y Tudela de un hijo de nuestra tierra. Por su parte, el Alcalde, Miguel Iranzo, en nombre de todos los alcorisanos, expresó toda la alegría del pueblo, glosando el viaje del pasado 27 de enero a Pamplona en autobús para participar de la Ordenación Episcopal de Florencio.

Desde el Ayuntamiento partió la comitiva hasta la Iglesia Parroquial, cuyo camino fue armonizado por el Grupo de Tambores de la Semana Santa de Alcorisa, el clamor de nuestra tierra, que le obsequió una retreta fantástica y emotiva.

La Eucaristía, presidida por el nuevo Arzobispo Florencio, comenzó con el saludo de nuestro Obispo José Antonio Satué y su Vicario General, nuestro también paisano, Alfonso Belenguer, que tuvo de monaguillo muchas veces a Florencio, cuando éste era todavía un niño. La emoción de don Alfonso provocó en todos una atmósfera de acogida mutua, acogida que se prolongó gracias a la Coral Alcorisana y al Coro Parroquial, asegurando el canto y la música litúrgica.

En la celebración eucarística, el Padre Florencio lucía el anillo episcopal que la Iglesia le entregó el día de su ordenación episcopal en Pamplona, regalo de nuestra Diócesis de Teruel y Albarracín. También llevaba el regalo que nosotros, los alcorisanos, le hemos hecho especialmente: su Cruz Pectoral. Esta cruz siempre estará en su pecho, expresando que a Alcorisa la lleva en su corazón. La Orden de la Merced le había hecho también el regalo de su báculo pastoral, con el que presidió la celebración.

También la Pastoral Penitenciaria de nuestra Diócesis le hizo entrega de una Cruz de Cuero, igual a la que recibió hace dos años el Papa Francisco, en la audiencia que concedió a nuestra Pastoral Penitenciaria, junto con las de toda España, presididas precisamente por Florencio. Ambas cruces están hechas por la misma persona, entonces interno de la cárcel de Teruel.

También la Asociación de Lucha contra el Cáncer, en el Día del Enfermo; Manos Unidas, en el Día de la Campaña contra el Hambre, la Catequesis Parroquial, Cáritas Diocesana… entregaron diversas ofrendas significativas de la vida de Alcorisa y de la Diócesis, a la que pertenecemos. El nuevo Arzobispo en su homilía reconocía ante sus paisanos: “todo lo que soy, os lo debo a vosotros”.

Al terminar la celebración eucarística, los presentes se trasladaron al Centro de Día donde se le obsequió a él con un Vino de Honor. El grupo de jota “Alcorisa” acompañó la ronda con baile y cantos ante la casa natal de Florencio y ante las capillas de Santa Lucía y San Ramón Nonato, lugares de profundo significado para Florencio. El Vino de Honor fue preparado por las asociaciones “El Cantal” de Amas de Casa y de “Lucha contra el Cáncer”. Toda una muestra de cómo Alcorisa hacía suya, en uno de sus diez sacerdotes “hijos del pueblo” actualmente vivos, la alegría de la llamada de Dios al episcopado de Florencio.

Juan Pablo Ferrer
Párroco de Alcorisa