La exposición dedicada a San Úrbez, organizada con motivo del 25 aniversario de la declaración del santuario de Nocito como Bien de Interés Cultural (BIC), encara sus últimos días en el Museo Diocesano de Huesca, donde podrá visitarse hasta el domingo 11 de enero. Posteriormente, la muestra viajará al Museo Diocesano de Barbastro-Monzón (del 20 de enero al 14 de febrero) y al Museo Diocesano de Jaca (del 24 de febrero al 21 de marzo).
Óscar Ballarín, prior de la Cofradía de San Úrbez, hace balance de esta primera etapa y se muestra satisfecho por el alcance pastoral, cultural y devocional de la iniciativa.
La exposición se despide de Huesca este domingo. ¿Cómo ha sido la recepción del público? ¿Qué balance hacen desde la cofradía?
El balance es muy satisfactorio. Desde el primer día, con la inauguración, hubo una asistencia considerable de público y de autoridades que quisieron acompañarnos. A lo largo de todo el periodo expositivo, especialmente durante la Navidad, la respuesta ha sido muy buena y la gente se ha mostrado muy contenta.
Creo sinceramente que ha supuesto un punto de inflexión en la devoción urbeciana. Muchas personas que ya conocían la figura de San Úrbez han descubierto aspectos nuevos, sorprendentes y hasta ahora poco conocidos. Y para quienes no lo conocían, ha sido un auténtico descubrimiento.
¿Ha habido algún momento especialmente significativo durante estos días?
Sí, por ejemplo, el día de la proyección de la película sobre San Úrbez, de Eduardo de la Cruz. Se colocaron setenta sillas pensando que serían más que suficientes, pero no solo se llenaron todas, sino que hubo personas que tuvieron que quedarse de pie. Eso ya nos dio una idea muy clara de cómo estaba funcionando la exposición y del interés que estaba despertando.
Como prior, personalmente estoy muy contento de cómo se ha desarrollado todo hasta ahora.

Ha hablado de descubrimiento. ¿Cree que esta exposición ha tenido también una dimensión pedagógica?
Sin duda. En nuestra diócesis ocurre a veces que, más allá de San Lorenzo o San Vicente, no existe un conocimiento profundo de otros santos propios. San Úrbez es uno de ellos. Esta exposición ha tenido una labor muy didáctica.
San Úrbez, como otros santos altoaragoneses -San Justo y San Pastor, Nunilo y Alodia-, nos suenan de oídas, pero muchas personas no conocen a fondo su vida, su devoción histórica, ni todo lo que ha significado y sigue significando hoy. Para muchos visitantes ha sido una sorpresa muy grata y se han quedado con ganas de saber más. Desde ese punto de vista, creemos que la labor de divulgación se ha cumplido plenamente.
Después de tantos meses de trabajo, ver esta respuesta del público tiene que ser muy gratificante.
Lo es, sin duda, pero para nosotros no es solo una actividad puntual. Es verdad que el marco es la conmemoración del 25 aniversario de la declaración del santuario como BIC, pero esta exposición forma parte de un horizonte más amplio de trabajo de la cofradía.
Tenemos muchas ideas y mucho por hacer. El santuario de San Úrbez necesita intervenciones y un proyecto claro a medio y largo plazo. Seguimos trabajando con ilusión y con fuerzas renovadas, precisamente gracias al apoyo de la gente y a ver que las iniciativas salen adelante.

Además de la exposición está el propio santuario de Nocito, que sigue vivo durante todo el año.
Exactamente. La exposición está ahora en Huesca y después en Barbastro y en Jaca, pero el santuario está allí todo el año y las romerías siguen vivas desde hace siglos.
Animo a la gente a que, si se ha sorprendido con la exposición, siga profundizando, participe en las romerías que pueda y descubra otros lugares de nuestras diócesis de Huesca, Barbastro-Monzón y Jaca. Son expresiones de fe muy vivas y muy bonitas. Más allá del aspecto social, tienen un trasfondo religioso profundo, donde cada persona puede encontrar su experiencia espiritual y su recompensa interior.
La muestra inicia ahora su itinerancia. ¿Cómo será el traslado a Barbastro?
La exposición cerrará en Huesca el día 11 y habrá una semana de transición. A partir del 20 de enero, coincidiendo con la festividad de San Sebastián, se inaugurará en el Museo Diocesano de Barbastro-Monzón.
Durante esos días se embalarán las piezas, se realizará el transporte y se adaptará el montaje al nuevo espacio, que es diferente. Cada museo aporta su propio carácter, pero siempre respetando el hilo expositivo común.
¿Será muy diferente la exposición en Barbastro respecto a la de Huesca?
En el fondo, no. El hilo expositivo es el mismo, con los cuatro grandes bloques y las piezas de mayor valor presentes en todos los museos. Es cierto que algunos elementos tendrán que adaptarse o variar ligeramente según el espacio.
Por eso, desde el principio he animado a la gente a visitar las tres sedes. No solo porque son tres museos diocesanos extraordinarios, sino porque cada uno aportará matices distintos. Al final, junto con las visitas programadas en abril y mayo a la ermita de Albella y al santuario de Nocito, todo ello permitirá tener una visión global y completa de lo que es el fenómeno urbeciano.
(Fotos del Ayuntamiento de Huesca).