Un café con Jesús. Flash sobre el Evangelio del XII Domingo del tiempo ordinario – A – (21/06/2026)
Las palabras de Jesús en el Evangelio de este domingo (Mt 10, 26-33) nos consuelan y nos recuerdan que seremos juzgados por Dios, pero la perspectiva del juicio no ha de producirnos temor, porque valemos más que los pájaros. El párroco nos ha dicho que todo esto se encuentra encerrado en el Evangelio que hemos escuchado y nos ha recomendado que no pasemos por encima de él como gato sobre ascuas. Así que voy a llevar a la práctica la recomendación del párroco ayudado por Jesús, al que ya veo entrando en la cafetería…
– Tu Evangelio me ha dejado hoy un sabor agridulce -le he dicho para empezar a hablar-.
– Tú me dirás qué es lo que te produce ese sabor ambiguo, porque pienso que fueron palabras bastante diáfanas -ha reaccionado tomando la taza de café entre sus manos-.
– Pues que, mientras recomendabas a tus apóstoles que no tuvieran miedo, insistías en que seremos juzgados…
– Pero, ¿no te das cuenta de que el juicio de Dios es motivo de esperanza para mucha gente que sufre? Pregunta a Jeremías y te dirá cómo esperaba él que el Señor lo liberase de los que le perseguían. En la primera lectura (Jer 20, 10-15) has escuchado alguna de esas ‘confesiones’ de Jeremías. Medita mis palabras y verás que el juicio de Dios os invita a confiar y no tener miedo de que se frustre la proclamación pública de mi mensaje, porque lo que os he dicho al oído, debéis decirlo a la luz, ya que «nada hay encubierto que no llegue a descubrirse». Además, la solicitud del Padre por vosotros llega hasta extremos insospechados…
– ¿Lo dices por el cuidado que Él tiene de los gorriones o de los cabellos de nuestras cabezas? ¿No fuiste un poco exagerado al decir que el Padre tiene contados cuántos pelos tenemos?
– ¿Has encontrado tú un modo más eficaz para decir cuánto se preocupa el Padre de cada uno de sus hijos? Cuando yo vivía en Palestina, la gente acostumbraba a utilizar exageraciones para expresar visualmente los conceptos que vosotros nombráis con palabras abstractas.
– Perdona -he dicho mirando a Jesús antes de tomar un sorbo de café-. Una vez más me he dejado llevar por mi tendencia a polemizar contigo, pero es que la polémica me ayuda a aclarar mis ideas.
– No te disculpes; ya me he dado cuenta de que es tu manera de aprender, y eso no es malo.
– Gracias una vez más por tu comprensión -le he dicho con una sonrisa-.
Luego, Jesús ha añadido:
– Pero antes de irte, te recuerdo dos cosas: que a los ojos del Padre vosotros valéis más que los gorriones, y que, si te declaras por mí ante los hombres, yo también me declararé por ti ante mi Padre. Tenlas en cuenta y dejarás de encontrar sabor agridulce al juicio; hasta desearás que yo venga pronto “a juzgar a vivos y muertos”, como habéis proclamado en el Credo.
– ¡Cuánto me ha gustado eso de que valemos más que los pájaros! Hasta el próximo domingo, si Dios quiere.
Lectura del santo Evangelio según san Mateo (10, 26-33).
En aquel tiempo dijo Jesús a sus apóstoles:
«No tengáis miedo a los hombres, porque nada hay encubierto que no llegue a descubrirse; ni nada hay escondido, que no llegue a saberse. Lo que os digo en la oscuridad, decidlo a la luz, y lo que os digo al oído, pregonadlo desde la azotea. No tengáis miedo a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma. No; temed al que puede llevar a la perdición alma y cuerpo en la gehena. ¿No se venden un par de gorriones por un céntimo? Y, sin embargo, ni uno solo cae al suelo sin que lo disponga vuestro Padre. Pues vosotros hasta los cabellos de la cabeza tenéis contados. Por eso, no tengáis miedo: valéis más vosotros que muchos gorriones. A quien se declare por mí ante los hombres, yo también me declararé por él ante mi Padre que está en los cielos. Y si uno me niega ante los hombres, yo también lo negaré ante mi Padre que está en los cielos».
Palabra del Señor.