La S.I. Catedral de Tarazona acogió ayer el retiro de Adviento para seglares y religiosas, que corrió a cargo del obispo de la Diócesis de Tarazona, Mons. Vicente Rebollo. La de ayer fue la última sesión de retiro, ya que el lunes tuvo lugar en Calatayud, para sacerdotes y seglares de los arciprestazgos del Bajo y Alto Jalón y Calatayud, y el 6 de diciembre para los sacerdotes de los arciprestazgos del Huecha y Tarazona.

El retiro tuvo dos partes. La primera fue una charla de D. Vicente en la que habló sobre la necesidad de ser humildes para recibir al Señor en su primera venida y la segunda, con el Santísimo expuesto, dedicada a la oración y a la reflexión personal.

D. Vicente en su charla recordó a los presentes que en este tiempo de Adviento estamos ante la primera venida del Señor y sirve para «prepararnos para la siguiente». «Nuestra responsabilidad es ayudar al señor a encender nuestros corazones y que sea consciente de la necesidad de su venida», añadió.

«Nuestro reto es reconocerlo porque Él se hace presente en lo pequeño y en lo débil», indicó, por lo que es fácil que pase «desapercibido». Por tanto, tenemos que estar «atentos». La clave para hacerlo, según D. Vicente, es ser humildes «para que se encarne en nuestro corazón». Pero, ¿cómo hacerlo?, pues la virtud de la humildad no es fácil conseguirla. En opinión de D. Vicente, «con una actitud en acción de gracias por su venida» y con la oración. «Hay que sentir que necesitamos al Señor y para ello hay que rezar, pues la oración nos prepara para ser humildes y para estar en esa actitud de espera».

El obispo de Tarazona invitó a pensar en algo que ayudara a conseguir esa humildad durante el momento de oración y para tener una espera activa animó a recordar la Palabra de Dios en los domingos de Adviento.

RETIRO PARA LOS SACERDOTES
En el retiro para los sacerdotes de la Diócesis, los días 6 y 11 de diciembre, D. Vicente les animó en su meditación a prepararse en este tiempo litúrgico en actitud de servicio al pueblo de Dios. Recorrió diversos pasajes de los evangelios para recordar que el primero en ofrecerse como víctima por todos fue nuestro Señor Jesucristo, al que han entregado su vida en el ministerio sacerdotal para servir a los hombres. Les recordó su participación en la caridad de Cristo a la luz de la exhortación apostólica “Pastores dabo vobis” y les invitó a ponerse en las manos de los hombres con un corazón completo a ejemplo de “Pastores Gregis”. La jornada terminó en oración, recibiendo la bendición con el Santísimo y poniéndose bajo la mirada de la Virgen María, compañera de camino en este tiempo de gracia.

Dejamos aquí las palabras de Mons. Vicente Rebollo en el retiro celebrado en la parroquia de San Juan el Real de Calatayud para quien no pudiera asistir.