Mons. Vicente Rebollo: «Ojalá el Señor toque profundamente nuestros corazones en esta Semana Santa»

Los ramos de olivo inundaron ayer las parroquias de toda la Diócesis de Tarazona y las calles de sus localidades. Ayer celebramos Domingo de Ramos y daba comienzo la Semana Santa, unos días en los que «nuestra fe tiene que aumentar», como indicó el obispo de Tarazona, Mons. Vicente Rebollo, en su homilía en la que expresó su deseo de que este tiempo de Semana Santa sirva para que «el Señor toque profundamente nuestros corazones».

La Iglesia Parroquial de San Francisco de Tarazona fue el lugar donde el prelado, acompañado por los sacerdote Javier Calvillo y Javier Bernal, bendijo los ramos de olivo para, seguidamente, dar paso a la procesión de Domingo de Ramos con la Cofradía de la Entrada de Jesús en Jerusalén.

Tras recorrer las calles principales de Tarazona, la procesión entró en la S.I. Catedral de Nta. Sra. de la Huerta, en donde comenzó la Santa Misa, cantada por el coro de la Catedral, en la que tomaron parte cofrades y muchos feligreses que llenaron los bancos del templo.

«Dejemos caminar al Señor a través nuestro, que los sintamos presente en nuestra vida de cada día en la que, a veces, las prisas y las preocupaciones nos hacen que la vivamos sin que nos demos cuenta de que Él está llamando a nuestra puerta», destacó don Vicente, que animó a todos a ser parte activa en la Semana Santa, no sólo espectadores. «Seamos parte activa de esos misterios que contemplamos cada día en las procesiones y que sirvan para renovar y fortalecer nuestra fe, que es quizá el objetivo más grande de esta semana».

«Tenemos que concienciarnos de que somos discípulos de Jesús, llamados a anunciar el programa del Evangelio, siendo testigos del amor de Dios entre nuestra gente», objetivo que se pretende alcanzar con el plan pastoral de la Diócesis. El obispo de Tarazona animó a descubrir las necesidades de los demás, sus carencias espirituales y materiales y ofrecerles nuestra ayuda.

«No podemos ni desesperarnos ante la negatividad que podemos ver, ni quedarnos de brazos cruzados. Si el Señor nos ayuda, es para que estemos cerca y para que acompañemos a las personas», y añadió que nuestra tarea como creyentes es «anunciar y proclamar la esperanza a la palabra del Señor». Una tarea para la que tenemos que «fortalecernos estos días» para ser capaces de «acercar la esperanza a las personas y ser testimonios del amor de Dios, tal y como lo hizo Jesús y lo proclamamos».

«La muerte y la resurrección de Jesús tiene que convertirnos en personas que den luz en medio del dolor a nuestros hermanos. Personas de esperanza, personas que quieren la vida eterna» porque de esta manera el dolor, el pecado y la muerte están vencidos». «Ojala estos días nos podamos sentir parte muy activa en todas las relaciones con nuestros hermanos, que dejemos que el Señor toque profundamente nuestro corazón y le descubramos siempre con nosotros».