“Es la hora de los laicos. Ellos, cerca de Dios, en medio del mundo, cumplirán su misión de #EvangelizarZaragoza2018”. Así, prepara en Twitter la jornada nuestro arzobispo y pastor, que recuerda que hay que ir de la mano del “Espíritu Santo, con la protección de la Virgen del Pilar”.

Son las diez de la mañana de un día soleado, cientos de personas —más de seiscientas— se han acomodado en el salón de actos del Colegio O. D. Santo Domingo de Silos. Comienza, por fin, el Encuentro Diocesano de Pastoral 2018, en Zaragoza. Lo hace con la música, que amansa las fieras. Se trata del grupo Voces y Guitarras. Juanjo Hernández, periodista de SER Aragón, hace las veces de presentador, e introduce a Mons. Vicente Jiménez Zamora, nuestro arzobispo. Don Vicente inaugura la jornada con un mensaje cargado de esperanza que llena los corazones del público, con las palabras clave: Conversión, Alegría y Santidad.

Una vez se ha entrado en materia, Juanjo Hernández presenta el plan del evento. ¿Qué vamos a hacer? ¿Quién va a aparecer? Va a conversar con distintos grupos de católicos que ha animado el Papa Francisco a intervenir plenamente en la vida de la Iglesia: catequistas, jóvenes y laicos comprometidos. Los catequistas, porque es el momento de una formación sólida, más completa; los jóvenes, porque son en este momento protagonistas del nuevo Sínodo en Roma; y, por último, pero no menos importantes, los laicos, que llevan el acento en esta nueva era de la Iglesia.

Sube al escenario la Unidad Pastoral del Sur. Aparece representada por Felipe, uno de los sacerdotes de Montecanal, y dos catequistas, que charlan sobre su experiencia. Hablan de la novedad que supone realizar tres años de catequesis para la Primera Comunión. “Es necesario otro año, porque la preparación en casa de los niños es menor ahora”. La implicación de los padres, abuelos y demás familia en este proceso apostólico y formativo es otra de las importantes novedades que atienden, además, al nuevo directorio diocesano de catequesis: “Y les proponía la palabra”.

Es el turno de los jóvenes de la archidiócesis. Recuerda Hernández que cada Jornada Mundial de la Juventud aparecen dos millones de jóvenes alegres, allá donde se dé. ¿A qué se debe esto? A la alegría del Evangelio, que otorga esa felicidad que viene del Cielo. De ella habla Pedro Sauras, sacerdote veinteañero, que asegura que “decir sí a Dios le ha dado una felicidad profunda, que ahora puede compartir”. También intervienen dos jóvenes laicos comprometidos, que son ejemplo para tantos otros de perder la vergüenza a la hora de significarse como cristiano en medio del mundo. “Allá donde estés”, como señaló Francisco en Gaudete et Exultate.

Entran en escena tres laicos comprometidos distintas áreas de la Iglesia diocesana de Zaragoza: parroquias, Cáritas Zaragoza, Acción Católica General, Pastoral Obrera… Traen su experiencia como catequistas y delegados para con los fieles. Hablan de “estar en las cosas cotidianas con un sentido cristiano”, una de las claves de la jornada.

Tras un descanso para reunirse familiarmente y tomar café, el encuentro diocesano concluye con unas palabras del arzobispo, que anima a todos los asistentes a salir al mundo con esta alegría que trae el Evangelio y que se ha manifestado durante toda la jornada. Antes, se reza cantando el conocido Padre Nuestro que compusieron las buenas gentes de La Almudena hace décadas. De la mano de Alba Monaj, toda la sala reza, viviendo una verdadera fraternidad en Cristo. A la salida, los seminaristas reparten unas semillas de judías y espinacas, símbolo de aquellos que han escuchado la Palabra y evangelizarán el mundo.

Luis Sierra