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Lectio Divina: 22 de enero de 2026

Raúl Romero López
19 de enero de 2026

“Una gran muchedumbre, al oír lo que hacía, acudió a él”

1.- Oración introductoria.

Señor, dame la gracia de seguirte con el entusiasmo y fervor de aquellas multitudes que tan cerca querían estar de ti, que prácticamente “te estrujaban”. Haz que te siga de cerca, pero no por curiosidad, no por interés, sino por necesidad. Tengo necesidad de ti. Sin Ti me siento solo y perdido, sin norte, sin horizonte, sin perspectiva, sin esperanza. Señor, si Tú me dejas, ¿adónde iré?

2.- Lectura sosegada del evangelio. Marcos 3, 7-12

Jesús se retiró con sus discípulos hacia el mar, y le siguió una gran muchedumbre de Galilea. También de Judea, de Jerusalén, de Idumea, del otro lado del Jordán, de los alrededores de Tiro y Sidón, una gran muchedumbre, al oír lo que hacía, acudió a él. Entonces, a causa de la multitud, dijo a sus discípulos que le prepararan una pequeña barca, para que no le aplastaran. Pues curó a muchos, de suerte que cuantos padecían dolencias se le echaban encima para tocarle. Y los espíritus inmundos, al verle, se arrojaban a sus pies y gritaban: «Tú eres el Hijo de Dios». Pero él les mandaba enérgicamente que no le descubrieran.

3.- Qué dice el texto.

Meditación-Reflexión.

En este sumario de Marcos llama la atención cómo la fama de Jesús desborda Galilea, incluso el mismo territorio de Palestina. Le llegan personas de Tiro y de Sidón. No cabe duda de que Jesús fascinaba a la gente. Jesús interesaba. Interesaban sus palabras, llenas de bondad y de esperanza; interesaban sus gestos, llenos de cercanía y de ternura; interesaban sus “silencios” llenos de misterio.  Se ha hablado mucho del llamado “secreto mesiánico” en este evangelista. Hace cosas portentosas, como la vuelta a la vida de una joven que acaba de morir y dice que guarden silencio. Eso no se puede ocultar. Pero Jesús no quiere que se queden en el milagro, aunque sea portentoso. El gran milagro lo guarda para el final, después de su muerte. Es en la Resurrección donde se revelará del todo, se manifestará como Hijo de Dios, y nos llevará a todos a la vida auténtica y definitiva. El que se embarca con Jesús, sabe que Jesús lo lleva a la “otra orilla”. Por eso, mientras estamos en este mundo, Jesús nos sorprende, pero la sorpresa última, la definitiva, nos la reserva para la otra vida.

Palabra del Papa.

El papa León XIV planteó con realismo la experiencia de muchos hombres y mujeres que están absortos “en múltiples actividades que no siempre satisfacen”. A continuación, advirtió de otra paradoja frecuente de quienes, a pesar de todo, al final del día “se sienten vacíos”. “¿Por qué?”, se cuestionó el Papa. Y contestó: “porque nosotros no somos máquinas, tenemos un corazón, es más, podemos decir que somos un corazón”. Frente a esta deriva social, el Pontífice propuso una mirada del mundo a partir de “Jesús Resucitado”, que significa “encontrar el acceso a la esencia de la persona humana, a nuestro corazón: cor inquietum (corazón inquieto)” (Vaticano 7-diciembre-2025).

4.- Qué me dice hoy a mí este texto. (Silencio)

5.- Propósito. Pensaré durante este día en el verbo “recordar”. Me dejaré sorprender por Dios y seré una sorpresa agradable para los demás.

6.- Hoy Dios me ha hablado a través de su Palabra, Ahora yo le respondo con mi oración

Cristo, Tú has sido, eres y serás siempre la respuesta definitiva a los más profundos anhelos y aspiraciones que llevo dentro. Haz que yo conozca el misterio de mi persona para poder valorar a los demás. Haz que viva una vida de profundidad; que no me sacie con cualquier cosa, que sea un eterno inconformista, es decir, que no ajuste mi vida a los valores de este mundo.

PDF: https://app.box.com/s/4ew8cffpz0ct987l5n34lbwf7638r0eb

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