Lectio Divina: 13 de febrero de 2019

Lo que sale del hombre, eso es lo que contamina al hombre”

1.- Oración introductoria.

        Hoy quiero estar un rato contigo. Lo necesito. Para mí la oración no es un lujo sino una necesidad. Yo necesito comer y beber; dormir y respirar. También necesito rezar. Gracias porque te necesito. Así aseguro siempre mi oración.

2.- Lectura reposada del Evangelio según san Marcos 7, 14-23

Llamó otra vez a la gente y les dijo: Oídme todos y entended. Nada hay fuera del hombre que, entrando en él, pueda contaminarle; sino lo que sale del hombre, eso es lo que contamina al hombre. Quien tenga oídos para oír, que oiga. Y cuando, apartándose de la gente, entró en casa, sus discípulos le preguntaban sobre la parábola. Él les dijo: ¿Conque también vosotros estáis sin inteligencia? ¿No comprendéis que todo lo que de fuera entra en el hombre no puede contaminarle, pues no entra en su corazón, sino en el vientre y después se elimina en lugares retirados? – así declaraba puros todos los alimentos-. Y decía: Lo que sale del hombre, eso es lo que contamina al hombre. Porque de dentro, del corazón de los hombres, salen las intenciones malas: fornicaciones, robos, asesinatos, adulterios, avaricias, maldades, fraude, libertinaje, envidia, injuria, insolencia, insensatez. Todas estas perversidades salen de dentro y contaminan al hombre.

3.- Lo que dice el texto bíblico

Meditación-Reflexión

La religión de Jesús es una religión del corazón. Nada se decide desde fuera; y nada que viene de fuera puede ser malo. Dios ha hecho buenas todas las cosas. Somos nosotros, con nuestro comportamiento, los que las hacemos malas. Jesús quiere que tengamos una mirada positiva hacia todo lo creado. Son hermosas las montañas, los valles, los ríos, los bosques, el mar, los árboles frutales, y también todos los animales. Y todo lo ha creado Dios para que lo cultivemos, lo usemos bien y lo disfrutemos. Dios quiere que tengamos una mirada limpia sobre las cosas, los animales y, sobre todo, sobre las personas creadas a imagen y semejanza de Dios. La creación entera debe ser una “escala de Jacob” una verdadera escalera para ascender hasta Dios. Si el pecado ha desdibujado y, a veces, borrado el verdadero sentido de lo creado, que sea el nuevo Adán, Jesucristo, el que nos devuelva el paraíso perdido, ese maravilloso “pasear con Dios” en medio de las criaturas.

Palabra del Papa

Cristo también pone en tela de juicio el “ojo”, que es el símbolo de la intención del corazón y que se refleja en el cuerpo: un corazón lleno de amor vuelve el cuerpo brillante, un corazón malo lo hace oscuro.

¡Que el Señor nos cambie el corazón! Y así nos salvará. Nos protegerá de los tesoros que no nos ayuden en el encuentro con Él, en el servicio a los demás, y también nos dará la luz para ver y juzgar de acuerdo con el verdadero tesoro: su verdad. Que el Señor nos cambie el corazón para buscar el verdadero tesoro y así convertirnos en personas luminosas y no ser personas de las tinieblas. (S.S. Francisco, 21 de junio de 2013, homilía en misa matutina en capilla de Santa Marta). 

4.- Qué me dice hoy a mí esta palabra de Dios. (Guardo silencio)

5.- Propósito. Haré hoy un esfuerzo por mirar toda la creación con una mirada limpia y transparente.

6.- Dios me ha hablado hoy a través de su palabra. Ahora yo le respondo con mi oración.

Hoy, antes de terminar mi oración, quiero pedirte que me des un corazón limpio, un corazón bueno, un corazón transparente. Nosotros que contaminamos los ríos, ensuciamos los mares, talamos los árboles, haz que no contaminemos también la “ecología del corazón”. Que nunca ensucie ese corazón tan bello que tú me has dado. Haz mi corazón semejante al tuyo.

PDF: 13 DE FEBRERO