La Comisión Episcopal para los Laicos, Familia y Vida celebró este sábado una jornada formativa online enmarcada en el itinerario «Presencia en la vida pública», un proceso de discernimiento comunitario que busca ayudar a los laicos a vivir su vocación cristiana en medio de la sociedad y contribuir al bien común desde el Evangelio.
La sesión fue inaugurada por Rael Tinajero, director de la Comisión Episcopal para los Laicos, Familia y Vida, quien recordó la importancia de seguir profundizando en este camino de reflexión tras la reciente visita del papa León XIV a España. Tinajero destacó que la experiencia vivida durante esos días invita a mirar al futuro con esperanza y a fortalecer el compromiso de los cristianos en la vida pública.
La oración inicial, preparada por miembros del Consejo Asesor de Laicos, estuvo inspirada en algunos de los mensajes pronunciados por el Santo Padre durante su estancia en nuestro país y animó a los participantes a «alzar la mirada» hacia Jesucristo para discernir desde Él los desafíos del momento presente.
A continuación intervino Mons. Carlos Escribano, arzobispo de Zaragoza y presidente de la Comisión Episcopal para los Laicos, Familia y Vida, quien subrayó que la visita de León XIV ha dejado importantes orientaciones para la Iglesia en España. El prelado señaló que los discursos del Papa ofrecen numerosas claves para hacer presente la fe cristiana en la sociedad desde el servicio, el diálogo y la propuesta evangelizadora.

La ponencia principal corrió a cargo de José Serafín Béjar Vacas, sacerdote de la Archidiócesis de Granada, doctor en Teología por la Universidad Gregoriana de Roma y doctor en Filosofía por la Universidad de Granada. Profesor de Cristología, Teología Fundamental y Método Teológico, ofreció una reflexión sobre los fundamentos cristológicos que pueden orientar la presencia de los laicos en la vida pública.
Partiendo del documento Pueblo de Dios en salida, Béjar recordó que el itinerario pretende impulsar una «conversión a la dimensión social del Evangelio» y promover comunidades cristianas capaces de evangelizar desde la cultura del encuentro, el discernimiento y la sinodalidad.
Durante su intervención propuso cuatro claves inspiradas en la propia vida y misión de Jesucristo. La primera fue la gratuidad, entendida como la conciencia de que toda vocación y todo compromiso nacen de la iniciativa amorosa de Dios. La segunda, la relación, como elemento constitutivo de la identidad humana y cristiana frente al individualismo dominante. La tercera, la integración, que invita a asumir y reconciliar las propias fragilidades y las de la realidad social. Finalmente, destacó la singularidad de cada persona, cuya dignidad irrepetible debe situarse siempre en el centro de cualquier compromiso cristiano.

A lo largo de la jornada se insistió en que la presencia pública de los laicos no puede reducirse a una participación social más, sino que debe brotar de una experiencia profunda de encuentro con Jesucristo y traducirse en una forma concreta de habitar la sociedad desde la fraternidad, el servicio y la esperanza.
La formación concluyó con un diálogo entre los participantes y el ponente, así como con una invitación a continuar trabajando estas reflexiones en los distintos grupos diocesanos que participan en el itinerario «Presencia en la vida pública», impulsado por la Comisión Episcopal para los Laicos, Familia y Vida.