La Iglesia en 12 semanas: Los jóvenes

La juventud es el presente y el futuro de la Iglesia. Los jóvenes aportan su energía, pasión y esperanza a cada comunidad eclesial. Sin embargo, como recuerda el papa Francisco, «también necesitan signos de esperanza aquellos que en sí mismos la representan: los jóvenes. Ellos, lamentablemente, con frecuencia ven que sus sueños se derrumban. No podemos decepcionarlos; en su entusiasmo se fundamenta el porvenir».

Para ese porvenir, la Iglesia dedica 381 centros para atender a menores y jóvenes. En 2022, pudieron beneficiar 55.451 jóvenes. Estos centros han sido los más numerosos, por detrás de los centros para mitigar la pobreza y para promover el trabajo. Su principal objetivo son los colectivos de infancia y juventud en riesgo, para contener el peligro de que caigan en la exclusión.

Pero la Iglesia también está con los jóvenes mientras crecen en la fe, ofreciendo programas de formación, acompañamiento espiritual y potenciando la dimensión de caridad, que les permiten dar y recibir.

En definitiva, quiere que los jóvenes sean parte activa de la comunidad y los protagonistas en la construcción de un Iglesia viva y llena de esperanza para el mundo.

Alejando López tiene solo 22 años y está dispuesto a llevar esta esperanza a la selva de Perú. Tiene claro que este es su plan para el verano. 

Carlos García Nieto ya ha tenido esta experiencia. En 2017 fue por primera vez de misión a Guinea y ahora pertenece a «Familia y Juventud misionera», del Regnum Christi. En Guinea descubrió que los valores de la Iglesia son universales y la vivencia con los demás «es lo que nos lleva a compartir y vivir el Evangelio».

Mientras, Quique Mira (@quiquemira) y María Lorenzo (@marialorenzo99) son dos jóvenes católicos que han optado por evangelizar a través de las redes. Pretenden que otros jóvenes pongan también a Cristo en el centro de sus vidas, porque poner a Cristo en el centro, cambió sus vidas.

La juventud es el presente y el futuro de la Iglesia. Los jóvenes aportan su energía, pasión y esperanza a cada comunidad eclesial.

La Iglesia les ofrece un lugar donde pueden encontrar paz, propósito, misión, sentido. Donde pueden ser ellos mismos. Donde pueden crecer en la fe. Donde pueden crear vínculos de amistad para recorrer juntos su camino espiritual.

Ofrece una variedad de actividades y programas: desde retiros espirituales y grupos de estudio bíblico, hasta oportunidades de voluntariado, dimensiones de caridad que permiten dar y recibir.

Pero esto es solo el comienzo. La Iglesia puede hacer más, brindando formación, acompañamiento espiritual y creando espacios seguros donde los jóvenes puedan expresar sus inquietudes y sueños.

La Iglesia invita a todos los jóvenes a ser parte activa de la comunidad. Su voz, sus ideas y su fe son vitales.

Los jóvenes tienen que ser protagonistas para construir juntos una Iglesia viva y llena de esperanza para el mundo.