Tras la conmemoración del 30 aniversario en 2025, la Hospitalidad de Lourdes de Zaragoza pondrá rumbo un verano más a tierras francesas en la que será su 31.ª peregrinación. El aumento de participantes, una tendencia consolidada en los últimos años, vuelve a reflejarse en las cifras de esta edición: acudirán 350 voluntarios, 70 enfermos y 120 peregrinos. La expedición contará con 24 sacerdotes y 4 seminaristas, así como con la presencia del arzobispo de Zaragoza, Carlos Escribano, y del obispo de Tarazona, Vicente Rebollo.

El carácter cada vez más multitudinario de la peregrinación también se aprecia en la procedencia de los participantes. Este año, además de la compañia habitual de voluntarios andaluces, se sumarán personas llegadas desde Canarias, Asturias, Cataluña y Madrid. Dentro de Aragón, habrá representación de localidades como Caspe, La Almolda, Bujaraloz, Sástago, Fuentes de Ebro, Calatayud, La Almunia, Alpartir o Perdiguera.
Un año más participarán voluntarios internos vinculados a la Pastoral Penitenciaria de Zaragoza procedentes de los centros de Zuera, Daroca y Teruel, con la previsión de superar la cifra registrada en la pasada edición. También estarán presentes integrantes de grupos como Emaús, Effetá y Hakuna, además de miembros de las congregaciones de Marta y María y de las Angélicas, así como alumnos de centros educativos como Agustinos, Sansueña, Marianistas o Montessori.
Como novedad, este año se han impartido sesiones formativas dirigidas a los voluntarios que participan por primera vez en la peregrinación para familiarizarse con las tareas que desarrollarán durante el viaje. Asimismo, la Hospitalidad ha modificado los uniformes oficiales de las damas para ser más tradicionales, inspirándose en los utilizados por enfermeras a comienzos del siglo XX y en línea con los que emplean otras hospitalidades.
El Santuario de Lourdes contará este 2026 con la visita ya confirmada el próximo 27 de septiembre del Papa León XIV, quien mantiene una profunda devoción por Nuestra Señora de Lourdes visitando la Gruta de Lourdes en los Jardines Vaticanos en múltiples ocasiones para orar por la paz y por los enfermos.